editorial
Zapatero y Montero mimaron a Isofotón hasta hundirla en el Guadalquivir
El caso Isofotón no fue un error. Fue política industrial del PSOE: dinero público a espuertas para amigos, sin control ni rendición de cuentas. Tres ministros —Montero, Planas y Ribera— estuvieron a punto de sentarse en el banquillo
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero comparece ante la Comisión de Investigación sobre el ‘caso Koldo’ en el Senado.
Cuando Zapatero inauguró en 2007 la placa fotovoltaica de Isofotón en Moncloa, el PSOE vendía al país el paraíso de las renovables. Aquel medio millón de euros públicos fue solo el aperitivo. Durante años, entre la Junta de Andalucía de Chaves, Griñán y Susana Díaz y el Gobierno central, llovieron más de 80 millones de euros en subvenciones, avales y préstamos a la malagueña Isofotón. El resultado: quiebra estrepitosa, 760 empleos destruidos y un agujero patrimonial de 271 millones en 2009 que hacía imposible salvarla.
La puntilla la dio María Jesús Montero en agosto de 2012. Como consejera de Salud, aprobó junto a Luis Planas un préstamo de 8,3 millones a la empresa que ya había anunciado el despido de 648 de sus 697 trabajadores y debía ocho millones al fisco y a la Seguridad Social. Meses después, Isofotón fichaba a Teresa Ribera como directora de Desarrollo Estratégico. La puerta giratoria perfecta: de secretaria de Estado de Cambio Climático a sueldo de la compañía que acababa de recibir la última inyección millonaria.
Mientras la Junta tutelaba la entrada de Affirma y condonaba deudas, los obreros veían cómo sus impuestos financiaban filiales en Marruecos, China o Argelia. En 2024, el mismo Gobierno de Montero incluyó a Isofotón en la lista de grandes morosos fiscales. Ironía cruel: la empresa debía al Estado tanto como lo que Montero le había regalado en 2012.
El caso Isofotón no fue un error. Fue política industrial del PSOE: dinero público a espuertas para amigos, sin control ni rendición de cuentas. Tres ministros —Montero, Planas y Ribera— estuvieron a punto de sentarse en el banquillo hasta que un error procesal archivó la causa. Se libraron judicialmente. Pero no ante la opinión pública ni ante las urnas.
Ochenta millones tirados al río. Tanto como lo que Montero gastó en Sanidad en nueve años. Ese es el socialismo que promete ahora transición ecológica y austeridad: el de siempre. El de los enchufes, las quiebras pagadas por todos y la impunidad para los suyos. Los andaluces y los españoles ya saben a quién juzgar.