editorial

La cobardía de Sánchez y Marlaska, seña de identidad: fotos sí, abucheos no

El deber moral, por cierto, que no han cumplido al ausentarse del entierro de los guardias civiles. Moral selectiva, moral elástica y adaptable

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska y el presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

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El Gobierno de Pedro Sánchez vuelve a dar vergüenza ajena en la crisis del hantavirus. Cobarde como él solo, está siempre donde cree que puede sacar algún rédito político y se ausenta del lugar en el que considera que puede salir escaldado. Todo el Gobierno actúa igual, pero en este caso concreto especialmente el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska. Duele verle varios días consecutivos de figurón en Canarias, donde pintan entre muy poco y nada, mientras se ausenta del lugar donde tenía el deber moral y político de estar, el entierro de los dos guardias civiles fallecidos en una operación contra el narcotráfico en Huelva. Busca la foto fácil y huye del abucheo.

Foto fácil porque el Gobierno ha tratado el desembarco de los pasajeros del barco del hantavirus, el Hondius, como si del desembarco de Normandía se tratara. Bajar a tierra firme a unas decenas de personas provistas de unos trajes de protección y de unas mascarillas no tiene ningún mérito, e incluso eso no se ha hecho del todo bien. Ha habido más show que rigor. Llevar a esas personas desde allí en aviones a sus destinos definitivos, tampoco merece ninguna felicitación especial. Es cuestión de dinero y de una mínima coordinación. Es coser y cantar. Lo raro hubiera sido que se ahogara algún pasajero en el tránsito o que bajaran del barco estornudando en la cara de los canarios. Pero el Gobierno se ha dejado la piel en esa teatralización, con 3 ministros presentes en la operación retrasmitida en directo por TVE. Vergonzoso.

Pedro Sánchez ha invocado un supuesto deber legal, que no existe tal y como demostramos este martes en ESdiario, y otro deber moral, que es muy discutible y opinable, para traer el barco a Canarias. El deber moral, por cierto, que no han cumplido al ausentarse del entierro de los guardias civiles. Moral selectiva, moral elástica y adaptable. Pero la guinda la ha puesto la candidata del PSOE en Andalucía, María Jesús Montero, que al valorar esa ausencia del Gobierno ha dicho que la muerte de los agentes era "un simple accidente laboral". Es difícil caer más bajo. El sanchismo sí que es un accidente... de la historia. Cuanto antes se supere, mejor. El domingo en Andalucía los votantes tienen la ocasión de dar un paso decisivo en esa dirección.