editorial
Sánchez, jaque mate: el PNV le sentencia y pide elecciones
El detonante ha sido la imputación del ex presidente Zapatero, pero el fondo es más profundo. El Ejecutivo agoniza entre nueve causas judiciales que lo asfixian
El presidente del PNV, Aitor Esteban
El portazo del PNV a Pedro Sánchez no es un aviso: es una sentencia de muerte política. Aitor Esteban, su presidente, ha declarado este domingo en Durango que sería “irresponsable” que el Gobierno socialista “siga más allá de 2026” sin rumbo, sin presupuestos, sin mayoría estable y con “una agenda descontrolada y judicializada”. Ha exigido “muchas explicaciones” por la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra y ha rechazado de plano la coartada del lawfare que Moncloa vende como dogma. El socio más fiel desde 2018 salta del barco antes de que se hunda del todo.
El detonante ha sido la imputación del ex presidente Zapatero, pero el fondo es más profundo. El Ejecutivo agoniza entre nueve causas judiciales que lo asfixian. Sánchez puede seguir negando la realidad y atrincherarse en La Moncloa, pero ya no le quedan aliados incondicionales. Junts condiciona su apoyo a la evolución de las investigaciones; ERC y Bildu observan con calculadora en mano. La legislatura ha perdido todo sentido.
El problema para Sánchez es que abandonar el poder se ha convertido en un riesgo existencial. La corrupción le rodea, le salpica directamente y le cierra cada vez más el cerco. Sin la Fiscalía, la Abogacía del Estado, el Ministerio de Justicia ni los “palos en las ruedas” del Interior, los sumarios avanzan sin cortapisas. Por eso su única estrategia es el atrincheramiento: profundizar en el lawfare, judicializar la política y usar el poder para entorpecer la Justicia que le persigue.
Mientras tanto, los enemigos de España —PNV, Junts, ERC y Bildu— contemplan con avidez su extrema debilidad. Saben que un Sánchez acorralado es un Sánchez exprimible hasta la última gota. Negociarán más transferencias, más indultos, más cesiones. Y Sánchez, consciente de que fuera de La Moncloa queda desnudo ante los tribunales, pagará el precio que haga falta.
El jaque mate está servido. Sánchez puede retrasar el final, pero ya no lo evita. España necesita urgentemente unas elecciones que pongan fin a esta agonía nacional.