Semana horrible para Sánchez: Begoña Gómez, Zapatero, Mercedes González y Peramato sacuden Moncloa
La agenda judicial y parlamentaria de junio de 2026 se ha convertido en una auténtica pesadilla para Pedro Sánchez. Su esposa, Begoña Gómez, su mentor José Luis Rodríguez Zapatero y dos piezas clave de su aparato de poder comparecen en los tribunales y en el Senado en un goteo demoledor que desnuda la podredumbre del núcleo duro del sanchismo.
El juez Juan Carlos Peinado mantiene para el lunes 15 de junio a las 18:00 horas la audiencia previa contra Begoña Gómez, su asesora Cristina Álvarez y el empresario Juan Carlos Barrabés. El magistrado, que se jubila en septiembre, no admite más dilaciones: si no comparecen personalmente con sus letrados, serán conducidos por la fuerza pública. Se les acusa de corrupción en los negocios, malversación, tráfico de influencias y apropiación indebida por el chiringuito de la cátedra en la Complutense y los favores a empresas. La acusación popular reclama hasta 24 años de cárcel. Moncloa apela a la presunción de inocencia, pero el espectáculo ya es insoportable.
Casi en paralelo, Zapatero comparece como imputado el miércoles y jueves ante el juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional en el caso Plus Ultra. Se le señala como vértice de una “estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” y blanqueo de capitales ligada al rescate millonario de la aerolínea chavista. Hay que explicar, sobre todo, las joyas de 1,3 millones de euros intervenidas en su despacho, cuya tasación oficial multiplica por más de treinta la versión de su portavoz. El ex presidente podría acabar en Soto del Real. Alguna acusación popular pedirá prisión provisional por riesgo de fuga, dada su red internacional.
A esta doble comparecencia se suma el martes 16 de junio a las 16:00 horas la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, en el Senado. Citada por el PP tras posponer su comparecencia inicial, debe explicar sus reuniones con la “fontanera” Leire Díez, presunta coordinadora de las cloacas del PSOE. Los informes de la UCO revelan al menos tres encuentros y contactos por WhatsApp borrados para presuntamente cortocircuitar investigaciones de corrupción que afectan al Gobierno y al partido. González admitió después dos reuniones y niega presiones, pero su posición es insostenible.
Y el viernes, la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, se ve en el foco por las reuniones clandestinas en la Fiscalía General con la misma trama. La institución ha admitido encuentros de su número dos, Diego Villafañe, con Leire Díez y el abogado Jacobo Teijelo fuera de cauces ordinarios. La Asociación de Fiscales exige explicaciones completas y advierte que la opacidad compromete la credibilidad de la institución.
En Ferraz y Moncloa saltan todas las alarmas. Esta semana negra no es un contratiempo: es un terremoto que pone al sanchismo contra las cuerdas y confirma que el verdadero frente del Gobierno ya no está en el Congreso, sino en los juzgados y en el Senado. El desgaste terminal de Sánchez se acelera.