Puente, Morant y López, ministros a codazos por colocarse delante de las cámaras

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, y la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana MorantCarlos Luján / Europa Press

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No importa su origen. Tampoco su trayectoria política. Es un vicio muy arraigado. Los codazos por aparecer en la fotografía, por adjudicarse el mérito de los medios movilizados o por deslizar la primera crítica al adversario, son como la sintonía del NoDo. La tragedia deja de pertenecer a quienes la sufren para convertirse en un escenario de propaganda.

Estos días lo hemos visto otra vez con los incendios. Mientras miles de personas eran desalojadas y centenares de efectivos peleaban contra un fuego dramático, el protagonismo debería haber sido exclusivamente de quienes se jugaban la vida apagándolo y de aquellos que lo habían perdido todo.

La política tiene un papel destacado en una emergencia. Debe coordinar recursos, garantizar la colaboración entre administraciones y transmitir serenidad. Poco más. Ya habrá tiempo para depurar responsabilidades si las hubo, para discutir sobre prevención o para hacer balance. Pero cuando las llamas siguen arrasándolo todo, lo primero es apagar el incendio, no alimentar la confrontación.

Resulta llamativo comprobar cómo algunos dirigentes parecen incapaces de contener ese impulso. Todo gira a su alrededor. Lo importante para ellos es convertirse en un relato político. Incluso el dolor ajeno.

Los ciudadanos, sin embargo, suelen dar una lección mucho más sencilla. Cuando llegan las desgracias desaparecen las siglas. Los vecinos ayudan a sus vecinos. Los bomberos no preguntan a quién vota la persona a la que rescatan. La UME no distingue entre municipios gobernados por unos u otros. La solidaridad nunca pide las siglas del partido.

Quizá ahí esté la diferencia entre el servicio público y la política convertida en espectáculo. Mientras unos se dejan la piel para salvar vidas y proteger casas, otros siguen dándose codazos por ocupar el mejor plano. Y eso, además de poco elegante, dice bastante de sus prioridades. Lo de los ministros Óscar Puente, Diana Morant y Óscar López es para irse a otro canal de televisión cuando ellos aparecen. Han dado la nota discordante. Vergüenza ajena. A.M. BEAUMONT