Unas chanclas, la nueva imagen de Sánchez
El presidente Pedro Sánchez, 'trabajando sin piernas' desde La Mareta
Normalmente el mes de agosto era un momento de sequía informativa, y Sánchez contaba con ello tras el terrible semestre judicial sufrido tanto familiar como político. Pero la invasión ocurrida en Ceuta el pasado 30 de Julio ha roto el plácido verano diseñado por la Moncloa, en la que las chanclas y el buceo con familiares y amigos era el “sueño” de Sánchez. Las tertulias con Salvador Illa y con el aventurero Jesús Calleja, con Zapatero este año ha sido imposible, eran el máximo esfuerzo intelectual que pensaba realizar Sánchez y su familia en las templadas noches del Palacio de La Mareta.
Pero todo se rompió un 30 de julio, fecha en la que Sánchez se mostró a los españoles como la fábula del “Rey desnudo”, en chanclas y en bañador, y a todos los ciudadanos, a pesar de los esfuerzos para ocultarlo que están haciendo desesperadamente sus amigos del programa “Mañaneros” de TVE. Cada vez que nos viene a la cabeza la imagen de Sánchez nos lo imaginamos indolente en una hamaca con un mojito en la mano, totalmente ajeno a las graves dificultades que están soportando los ceutíes y los melillenses, las fuerzas y cuerpos de seguridad, el personal sanitario y los servicios sociales que prestan sus servicios en estas ciudades.
Pero lo peor para la imagen de nuestro “Nerón” presidencial, ha sido su ausente indolencia ante la invasión y sus consecuencias, las visitas forzadas de ministros que iban a no hacer ni decir nada y se encontraban con abucheos, y sobre todo la imagen de un Feijóo que, mientras Sánchez buceaba junto a la “penta imputada” Begoña Gómez, acudía a Ceuta con una propuesta de refuerzo para garantizar la protección y la españolidad de las ciudades autónomas. Trabajo frente a molicie veraniega, todo un síntoma de descomposición sanchista.
Feijóo en su segunda visita a Ceuta, no ha ido con las manos vacías, ha ido con un plan, algo que que el Gobierno ha sido incapaz no sabemos si por incapacidad o por miedo al Rey de Marruecos. Este plan consiste en expulsión de todos los ilegales tal como ha instado la propia Unión Europea, la repatriación de menores como ha solicitado Marrueco, inviolabilidad de la frontera, un mando único, trato de reciprocidad con Marruecos, usar todos los medios para defender la españolidad de nuestras ciudades autónomas exigiendo el reconocimiento de las mismas como pleno territorio europeo y un plan de reactivación de la economía. La frase que resume su plan ha sido un dardo al corazón del sanchismo: “Soy muy consciente del desánimo, pero el desánimo no es rendición”.
Sin duda este plan desmonta una a una las mentiras que el sanchismo político y televisivo están extendiendo, porque lo ocurrido en Ceuta y los intentos de extender el conflicto a Melilla, no ha sido una crisis migratoria ni está todo resuelto, ni tampoco decir la verdad de lo que está ocurriendo es un acto de xenofobia fascista. Porque la realidad que describen los propios afectados es terrible y deja el “NODO” sanchista, con visitas de ministros tal como hacía Franco en los documentales de propaganda, como un insulto a la inteligencia de los españoles.
Esta realidad es que los expulsados, de cuya voluntariedad alardea el gobierno, están saltando de nuevo, esta vez a la Península, en “pateras-taxi” desde Marruecos tal como denuncian los sindicatos policiales. Además se están produciendo brotes de enfermedades infecciosas como la sarna, tuberculosis, hepatitis B y C, VIH y determinadas cepas víricas, todo ello denunciado por los trabajadores sanitarios y miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad. También se han denunciado la situación en la que trabajan los agentes de la autoridad durmiendo en colchones en el suelo, sin medidas higiénicas y con mascarillas caducadas desde 2023.
Marlaska niega la realidad de los agentes y estos denuncian el abandono, La ministra de Sanidad Mónica García se niega a pronunciar la frase “colapso sanitario” y adoptar medidas sanitarias excepcionales a pesar de las evidencias puestas encima de la mesa por los sanitarios ceutíes y amenaza a los médicos con “tomar medidas contra los que hablen con los medios”, y anuncia echar a los médicos “habladores”.
La ministra de Infancia se empeña en el traslado de menores a la Península alegando el interés del menor, cuando lo mejor para los menores es volver con sus padres. La ministra responsable de Inmigración ni siquiera sabe cuántos invasores entraron en Ceuta y los que aún quedan vagando por las calles o en campamentos provisionales en las playas. La ministra de Igualdad no reconoce las agresiones sexuales que se están produciendo en las calles ceutíes El ministro de Justicia no ha reforzado los Juzgados de violencia sobre la mujer. El ministro de Asuntos Exteriores ataca a Italia y Dinamarca y calla ante Marruecos. Así sucesivamente ministerio por ministerio.
Mientras tanto Sánchez desde su hamaca y su plasma, ha dado la orden de expulsar a los cargos socialistas que critiquen la gestión de Ceuta por ir “contra sus intereses electorales”. Ya han sufrido esta amenaza decenas de socialistas como el vicepresidente de la Asamblea de Ceuta que se ha atrevida a señalar la “hamaca” sanchista.
Septiembre está a la vuelta de la esquina y Sánchez no tendrá mas remedio que abandonar las chanclas, el buceo, los mojitos y la indolencia. Volverá y verá el incendio y a sus ministros chamuscados, pero él volverá moreno del plácido sol de Canarias.