editorial

Sánchez veta al Rey: atenazado por Ceuta, no soporta la comparación

El presidente ha vetado la presencia de Felipe VI en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional. Y lo ha hecho, muy probablemente, por la misma razón por la que también impidió la visita del monarca a Ceuta en plena crisis: no soporta la comparación

El Rey Felipe VI (i) durante un despacho con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), en el Palacio Real de la Almudaina, a 29 de julio de 2026, en Palma de Mallorca, Baleares (España).Javier Fernández - Europa Press

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Pedro Sánchez ha sido superado de forma estrepitosa por la crisis de Ceuta. Sin capacidad de respuesta, sin renunciar a sus vacaciones en La Mareta, ha esperado a que estas concluyeran -27 días después de comenzarlas- para decretar un mando único y convocar el Consejo de Seguridad Nacional. Si no lo hizo antes es porque no ha querido, no ha sabido o no ha sido capaz de reaccionar. La situación en Ceuta merecía actuaciones excepcionales desde el mismo día de la invasión, no 27 días después, una vez terminado el veraneo. Es de no creerlo.

El 30 y 31 de julio, decenas de miles de personas -cerca de 80.000- entraron de forma masiva en la ciudad autónoma, en lo que el propio presidente calificó de “violación de la integridad territorial de España”. Visitó Ceuta apenas un par de horas, pronunció unas palabras y regresó a Lanzarote. Desde entonces, delegó, dilató y minimizó. Rechazó activar los mecanismos de la Ley de Seguridad Nacional cuando el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, y la oposición los reclamaban. Solo al volver de las vacaciones más largas de un presidente en décadas se ha dignado a reunir el Consejo y a declarar la “situación de interés para la Seguridad Nacional”, con un mando único bajo el ministro de Política Territorial.

Pero no contento con esa desidia o ineficacia -no sabemos qué es peor-, Sánchez ha vetado la presencia del Rey en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional. Y lo ha hecho, muy probablemente, por la misma razón por la que también impidió la visita del monarca a Ceuta en plena crisis: no soporta la comparación. La misma que se produjo en Paiporta tras la dana, cuando Sánchez huyó con la velocidad de un galgo mientras el Rey hacía frente a la ira vecinal, escuchaba a los afectados y terminaba abrazándose a ellos, capeando el temporal.

Ceuta exigía unidad, firmeza y liderazgo desde el primer día. Sánchez ha ofrecido ausencia, cálculo y miedo a verse eclipsado. Atenazado por una crisis que no controla, prefiere ocultar al Jefe del Estado antes que admitir su propia insuficiencia. España no se merece un presidente que huye de la comparación porque sabe que la pierde.