Pedro Sánchez sí tiene amo

Pedro Sánchez, en una imagen de archivoGTRES

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En el pleno del Congreso del pasado miércoles, Pedro Sánchez lanzó una frase con la que pretendía levantar una bandera para motivar a sus partidarios de dentro y fuera del Partido Socialista: "Soy un perro, no tengo amo". De forma inmediata, todas las redes sociales gestionadas por el sanchismo se pusieron a repetir dicha afirmación como si no hubiera un mañana, lo cual puso de manifiesto que se trataba de la penúltima campaña ideada por los asesores encargados de crear frases "magistrales".

Pero la dicha de La Moncloa duró escasos momentos porque un socialista, presidente de una comunidad autónoma, se encargó de lanzar una bomba que destrozó la frase con la que Sánchez quería que fuera la "estrella" de las tertulias en los medios de comunicación. Así pues, Emiliano García-Page le contestó al "ufano" presidente diciendo: "Vive arrodillado ante las minorías más sangrientas, que son la extrema derecha independentista y los herederos de los asesinos de ETA", y le acusaba incluso de tener "nula credibilidad".

Por tanto, según el socialista Page, Pedro Sánchez es un perro que sí tiene amo, y son, por este orden, Marruecos, Bildu y ERC-Junts. La bomba resonó por todas las esquinas de la política nacional. Pero el presidente castellano-manchego no se quedó callado, sino que continuó con su diatriba antisanchista, llegando a pedir al Gobierno que "espabile" en la crisis de Ceuta, ya que puede ser "la gran mentira de la democracia".

Page, en dos frases, hundió la campaña de blanqueamiento que inició Sánchez con su entrevista "masaje" en el muy gubernamental programa de RTVE "Mañaneros". No obstante, y a pesar de estas frases de Page, no podemos olvidar que los diputados socialistas de Castilla-La Mancha siguen votando ciegamente a Sánchez y el "indignado" Page no mueve ni un dedo para evitar que el "perro con amo" y el "mentiroso" sigan gobernando España.

Lo cierto es que el presidente del Gobierno no ha tenido una buena semana: se declaró "perro sin amo" y le han echado en cara que Mohamed VI, Puigdemont, Junqueras y Otegi le tienen dominado. Quiso presumir de transparencia publicando documentos reservados sobre la invasión de Ceuta y, una vez más, desde sus propias filas le llamaron mentiroso. También quiso proteger a Zapatero afirmando que contará con él en las próximas elecciones y, enseguida, las redes sociales se llenaron de "memes" con la cara del que fue presidente del Gobierno luciendo las joyas "zaristas" en un furgón policial rumbo a un mitin del PSOE.

Por mucho que Sánchez haya querido cambiar el guion del debate nacional, soltando varias bombas de humo, una en forma de perro, otra en forma de documentos secretos y la tercera en forma de collares de perlas y zafiros, no lo ha conseguido porque hoy sabemos que el CNI informó al Gobierno de los planes para asaltar Ceuta, y las excusas solo han puesto de manifiesto que tenemos un Gobierno incompetente e incluso podría haber incurrido en responsabilidades penales. Ya veremos cómo evoluciona la investigación que está instruyendo la Audiencia Nacional, ya que hay 140 muertos y una situación de grave colapso social.

La mayoría de los españoles sabemos que Sánchez ha mentido, lo cual no es una novedad, pero en este caso la mentira afecta a la seguridad nacional y a la integridad territorial de España. Sabía que el CNI y la Guardia Civil avisaron de un asalto a nuestras fronteras con "alta probabilidad" y que no era una crisis humanitaria, sino un acto de violencia favorecido desde altas instancias marroquíes. Por mucho que el presidente del Gobierno hable de inmigrantes, la realidad es que más de 80.000 personas no se ponen de acuerdo de forma espontánea para asaltar una frontera. Por eso debemos hablar de invasores, de personas llevadas con el objetivo de probar la resistencia de España ante futuros actos de agresión a nuestras fronteras.

En definitiva, las preguntas que aún están flotando en el aire son: ¿por qué Sánchez y todos los ministros hicieron un relato político que sabían que se iba a desmontar nada más publicarse los documentos del CNI? Y, sobre todo, ¿a quién protege Sánchez y por qué? Son preguntas cuyas respuestas, sin duda, conoceremos más pronto que tarde, porque estamos ante una crisis de Estado, una crisis que esconde una mentira, y desmontar esa mentira nos dará las claves para entender lo que ha ocurrido en España en estos últimos años.