Sánchez y sus ministros ideológicos nos llevan al caos

Pedro Sánchez y otra crisis desbordadaEuropa Press

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Si quienes deben resolver la crisis de Ceuta son los mismos que la provocaron, la agravaron y han intentado por todos los medios ocultarla, el único destino posible es el caos.

No son imaginaciones mías. Es la consecuencia lógica de lo ocurrido. Pedro Sánchez desapareció cuando más necesaria era su presencia. Grande-Marlaska perdió el control de la situación. Albares protegió antes la relación con Marruecos que la verdad. Y los distintos ministros, mindundis cargados de ideología y partidismo, ofrecieron versiones simplistas y contradictorias mientras miles de personas cruzaban la frontera y los ceutíes comprobaban que el Estado no estaba preparado para defenderlos. Nadie ha asumido una sola responsabilidad.

El Gobierno que no supo prevenir la crisis tampoco ha sabido gestionarla. Primero minimizó la gravedad. Después improvisó actos para la foto. Más tarde buscó culpables fuera de La Moncloa. Y ahora quiere convencer a los españoles de que quienes llevaron a Ceuta hasta el borde del colapso son también los más indicados para devolverla a la normalidad. No lo son.

La incompetencia no desaparece con una rueda de prensa. La descoordinación no se arregla creando otro comité. Y la debilidad ante Marruecos no se corrige repitiendo que Rabat es un socio leal mientras la realidad demuestra exactamente lo contrario.

Ceuta necesita autoridad, medios, coordinación y una estrategia nacional. Necesita un Gobierno capaz de hablar con claridad, defender la frontera y proteger a los ciudadanos. No ministros enfrentados, relatos de quita y pon ni un presidente dedicado a escapar de sus responsabilidades.

Lo más inquietante de esta crisis ya no es únicamente lo ocurrido. Es saber que los que fracasaron desde el primer día continúan al mando.

El incendio sigue en manos de los pirómanos. Y todavía esperan que les agradezcamos que vayan con un cubo de agua.