Treinta y un años llevando a la Legión en el corazón

La Legión celebra su aniversario 106Europa Press

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Hay aniversarios que marcan una fecha en el calendario y hay otros que despiertan emociones, recuerdos y también sentimientos que permanecen vivos a pesar del tiempo. Para mí, el aniversario de la Legión pertenece, sin ninguna duda, a estos últimos.

Hace ya 31 años que tuve el honor de que el General Carlos Gabari me nombrara Legionario de Honor. Han pasado más de tres décadas desde aquel emotivo momento, y cuando uno vuelve la vista atrás descubre que el tiempo ha dejado muchas cosas en el camino: personas, lugares, acontecimientos y momentos que forman parte de nuestra historia. Pero también descubre que hay sentimientos que no envejecen. El mío hacia la Legión es uno de ellos.

Ser Legionario de Honor es, ante todo, un privilegio. Pero con el paso de los años he comprendido qué también es una responsabilidad. No basta con recibir un reconocimiento; hay que intentar estar a la altura de aquello que representa. Y la Legión representa mucho más que un uniforme, una bandera, una marcha o un desfile.

Representa valores.

Valores como el honor, el compañerismo, el compromiso, la lealtad, el sacrificio, el espíritu de servicio y el amor a España. Palabras que pueden parecer sencillas cuando se pronuncian, pero que adquieren todo su significado cuando uno conoce de cerca a quienes han hecho de ellas una manera de vivir y entender la vida.

La Legión deja huella. Y la deja en la memoria, pero sobre todo en el corazón.

La deja el sonido de un tambor, una corneta que rompe el silencio, una bandera que avanza con solemnidad, el paso firme de los legionarios, una mirada entre compañeros o ese importante momento de silencio que se convierte en el mejor homenaje a los que se han ido. Porque cada aniversario es también una oportunidad para poder evocar.

Y cuando se recuerda a la Legión, aparecen nombres y rostros. Legionarios que conocimos y que nos dejaron una parte de su ser. Algunos continúan con nosotros; otros ya se fueron para siempre. Pero los que dejaron su huella estarán siempre presentes. En sus recuerdos, en las tradiciones y en cada desfile legionario.

Con el paso del tiempo, se aprende también a mirar estas celebraciones de un modo diferente. Cuando somos jóvenes, quizás nos llevamos más por la emoción del momento. Los años, en cambio, nos enseñan a valorar lo que hay detrás de cada gesto, de cada ceremonia, de cada tradición.

Hoy después de 31 años cuando veo a un legionario desfilar, no veo solamente a un hombre o mujer vestidos de uniforme. Veo una historia. Veo el sacrificio de los que estuvieron y la responsabilidad de los que están. Y eso me emociona.

La legión pertenece a muchas generaciones. A los que la crearon, en 1920, a los que sirvieron en ellas, a los que dieron la vida por España y a los que contribuyeron a seguir engrandeciendo su nombre. Honor a todos.

Ser Legionario de Honor, para mí, significa caminar junto a unos valores y procurar que esos valores formen parte de mi propia vida.

Significa entender que la palabra dada importa.

Significa que un compañero nunca debe sentirse solo. Que las dificultades se afrontan con dignidad y sobre todo no olvidar.

No olvidar a quienes estuvieron antes, ni a los que hicieron posible que hoy podamos seguir hablando de la legión con gran respeto y admiración. No olvidar jamás a los compañeros que ya no están.

Celebraremos el 106 aniversario de la creación de la Legión con total orgullo. Gracias de todo corazón por 31 años de recuerdos, de amistad de verdad, de enseñanzas y ejemplos. A todos los legionarios mi respeto, consideración, admiración y gratitud, por tanto.

Hay honores que se reciben en un instante, pero se tarda toda una vida en comprender. El mío lo recibí hace 31 años, y todavía lo llevo conmigo, no en una vitrina, ni en un documento, lo llevo en mi corazón.

Por eso, por todo y por tanto como la Legión ha aportado a España, con sus luces y sombras, desde lo más profundo de mi alma …

Viva La Legión! Viva España!