Los dóberman de Sánchez

Óscar Puente, el escudero de SánchezEuropa Press

Creado:

Actualizado:

Óscar Puente y Óscar López son ministros del Gobierno de España. Oficialmente, sí. Uno de Transportes. Otro de Transformación Digital. Pero Pedro Sánchez les tiene para otra tarea: ser sus dóberman políticos.

Ambos están siempre preparados para lanzarse contra cualquiera que critique al presidente. Periodistas, jueces, empresarios, dirigentes de la oposición o incluso antiguos compañeros socialistas. No importa quién sea. Basta con que incomode a La Moncloa para que los Óscar salgan a morder.

Puente es más barriobajero. Le gusta el estrépito. Insulta, provoca y convierte las redes sociales en una prolongación de la taberna política. Es el matón verbal del sanchismo. Dispara primero y, si acaso, piensa después. Aunque tampoco demasiado.

López es de otro tono. Menos bronco en apariencia, pero igual de disciplinado. Su tarea consiste en envolver la misma agresividad como si la frase la dijera un hombre gris de despacho. Puente vocifera, López desacredita. Uno golpea con el exabrupto; el otro sigue la consigna. Ambos tienen un mismo dueño, objetivo y método.

Sánchez los utiliza para procurar mantenerse por encima del barro que él mismo fabrica. Preserva su pose presidencial. Y deja a otros el trabajo sucio. Él habla de convivencia, regeneración y respeto institucional. Sus ministros señalan, descalifican y amedrentan a quien se desvía del relato oficial.

Ojo: no actúan así por arrebato. Es una estrategia. Se trata de elevar el coste personal de criticar al presidente. Que periodistas, jueces, empresarios y adversarios sepan que cualquier reproche tendrá respuesta inmediata desde el Consejo de Ministros. Y no con argumentos, sino con ataques personales.

¿Debe España pagar a ministros para proteger el ego de Pedro Sánchez? ¿Para ejercer de guardaespaldas de La Moncloa? Pues no. Deberían gestionar sus departamentos y rendir cuentas.

Puente y López no custodian al país. Son la barrera del jefe. Y tienen permanentemente los dientes dispuestos para cuando alguien se acerca demasiado a las verdades que incomodan a Sánchez.