El 29 de noviembre los españoles debemos elegir democracia o autocracia

Pedro Sánchez convoca elecciones

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Resulta evidente que Pedro Sánchez se sabía presidente de un Gobierno agónico, lastrado por una corrupción sistémica, una parálisis permanente y un rechazo popular mayoritario, por todo lo cual necesitaba aferrarse al poder en espera de que apareciera lo que el filósofo libanés Nassim Taleb denominó un cisne negro”, es decir, un acontecimiento sorpresivo y de alto impacto, para entonces disolver el Parlamento y convocar elecciones con alguna posibilidad de éxito. La ansiada oportunidad llegó de la mano del desahucio por orden judicial de Maricarmen, ya que ello provocó una ola de indignación en una parte de la población patéticamente representada por una turba de desaliñados orcos acampados en la Puerta del Sol. Inicialmente el psicópata monclovita olió la sangre y antes de que le pudiera salpicar inició una nueva campaña de intoxicación de la opinión pública, culpando a la derecha de la deplorable situación en la que se encuentra el acceso a la vivienda en España. Sin embargo la estratagema por repetitiva no funcionó, ya que buena parte de la población española ya está inmunizada contra la retórica izquierdista consistente en culpar a otros de los males que su propia acción de gobierno provoca.

En consecuencia nuestro narcisista presidente se vio obligado a mover nuevamente ficha, de tal forma que, en un ejercicio insuperable de demagogia populista, procedió a aprobar en Consejo de Ministros dos reales decretos ley relativos al alquiler de viviendas, el uno pactado con los independentistas de derechas y el otro con los comunistas y los independentistas de izquierdas, demostrando en este caso que la esquizofrenia gubernamental avanza a pasos agigantados. En esencia, ambos decretos consisten en una grosera falsificación de la realidad, una obscena instrumentalización del sufrimiento ajeno y una superlativa demostración de ineptitud gestora.

Así, la primera de las mentiras contenidas en ambos decretos consiste en atribuir a la legislación franquista el desahucio de la venerable anciana, cuando resulta que si Maricarmen ocupó durante 70 años la misma casa pagando una renta mensual exigua fue gracias a la Ley de Arrendamientos Urbanos promulgada durante el franquismo. De hecho, muy por el contrario, han sido las sucesivas derogaciones de dicha ley realizadas por el Gobierno socialista presidido por Felipe González las que eliminaron la prórroga forzosa de los contratos de alquiler que regía en tiempos del General Franco. A su vez, la segunda de las mentiras es decir que los llamados “fondos buitre” distorsionan el mercado de alquiler español, cuando resulta que el 92% de las viviendas en alquiler son propiedad de particulares y el 8% corresponde a fondos buitre, SOCIMI, bancos, inmobiliarias, aseguradoras y pequeñas empresas familiares, de tal forma que a los fondos buitre les corresponde tan solo una mínima porción de la tarta del alquiler de pisos. Por último, la tercera de las mentiras es atribuir exclusivamente a la especulación el déficit de viviendas, cuando resulta que actualmente hay alrededor de 7 millones de viviendas pendientes de ejecución como consecuencia de las trabas burocráticas urbanísticas existentes en la legislación vigente, algo que la coalición PSOE/Sumar, tras ocho años al frente del Gobierno, no ha sido capaz de corregir debido fundamentalmente a su negligente forma de actuar

Por otra parte, es por todos sabido el enorme rechazo que a P. Sánchez le provoca el trabajo (como se evidenció al permanecer de vacaciones mientras Ceuta era invadida por una masa ingente de africanos), así como su inconmensurable desdén hacia el sufrimiento ajeno (como demostró con su cruel indiferencia hacia los damnificados por el volcán de La Palma, la DANA de Valencia y el accidente ferroviario de Adamuz), razón por la cual creer que lo que ha impulsado la aprobación de ambos decretos es ayudar a la ciudadanía constituye una evidente muestra de insensatez intelectual u obcecación partidista. De hecho, a tenor de su currículum, lo único razonable es pensar que este maquiavélico personaje ha utilizado las penalidades de una anciana como un medio para conseguir sus fines. Confirmando tal aseveración nos encontramos con el hecho irrefutable de que durante los ocho años en los que P. Sánchez ha estado al frente del Ejecutivo se han producido más de 250.000 desahucios sin que el Gobierno socialcomunista haya movido un dedo para evitarlo y solo ahora, cuando la voz de la calle llama a arrebato, los prebostes del sanchismo pretenden ponerse al frente de la manifestación en un acto de hipocresía sin límites.

Por lo que respecta a la ineptitud gestora de P. Sánchez debería bastar con señalar que tras ocho años de desgobierno en España hay 12,6 millones de personas, es decir, el 25,7% de la población, en riesgo de pobreza o exclusión social, mientras que, según el Instituto de Estudios Económicos, el Gobierno derrocha 60.000 millones de euros en partidas absolutamente superfluas. Sin embargo, ya que estamos hablando específicamente de vivienda también en este tema los datos viene a reafirmar la incapacidad del Gobierno socialcomunista para responder a las demandas de la población. Así, de las 184.000 viviendas sociales que P. Sánchez prometió sacar al mercado tan solo ha logrado poner a disposición de la ciudadanía unos 10.000 inmuebles, la oferta de pisos de alquiler ha caído en 300.000 unidades y el precio del alquiler ha subido un 40%, todo lo cual pone de manifiesto el absoluto fracaso de las políticas socialistas relativas a la vivienda. No obstante, a pesar de la muy deficiente gestión gubernamental, los decretos lejos de venir a paliar el problema de la vivienda lo único que pueden hacer es empeorar la situación, ya que, más allá de las restricciones a los fondos buitres y a los pisos de alquiler temporal, las medidas que incluyen suponen el control de las rentas y el aumento de las dificultades para la recuperación del piso por parte de los propietarios, lo cual, unido a la inseguridad jurídica derivada de la falta de medidas legales para luchar eficazmente contra la okupación y la inquiokupación, solo puede derivar en una drástica restricción de la oferta de pisos de alquiler y subsidiariamente en una subida de los precios en el corto plazo, dificultándose aún más el acceso de los jóvenes a la vivienda. No debe por tanto extrañar a nadie el que ambos decretos hayan sido rechazados en el Congreso debido al voto en contra del PP, Vox y Junts.

Ante tal contratiempo, y con las habilidades adquiridas tras una carrera política llena de enredos y marrullerías, P. Sánchez ha decidido disolver el Parlamento y convocar elecciones el 29 de noviembre, dándose la particularidad de que las ha planteado en los términos establecidos por la falacia del falso dilema, en este caso consistente en la pregunta: ¿Estáis conmigo o contra el pueblo?, lo cual encierra un evidente contrasentido, ya que precisamente estar a favor de P. Sánchez es precisamente condenar al pueblo a la pérdida de su libertad y sus derechos civiles. Y es que, si algo ha demostrado P. Sánchez a lo largo de su trayectoria política es su constante intento de control del Poder Judicial a través de las llamadas cloacas del PSOE, su desprecio hacia el Estado de Derecho, su obscena colonización de las instituciones del Estado y, en definitiva, su permanente ataque al normal funcionamiento de la democracia.

Por todo ello, la pregunta que debemos hacernos al ir a votar el 29 de noviembre es si estamos a favor de la España democrática y constitucional que nos legaron nuestros mayores o si, por el contrario, estamos a favor de un autócrata personalista como P. Sánchez, que pretende imponer un régimen liberticida y corrupto a imagen y semejanza de las narcodictaduras latinoamericanas a las que tan apegado está su asesor aúlico y referente moral, es decir, ese despreciable sujeto llamado José Luis Rodríguez Zapatero.

Decía un legionario, de nombre Marcus Ulpius, recreado en un artículo de divulgación histórica: “Suena la corneta, comienza un nuevo día en las fortificaciones del Danubio para las legiones romanas” y precisamente es así como debemos prepararnos para afrontar la que se avecina durante los dos próximos meses, ya que sin duda alguna este aventajado aprendiz de dictador que todavía tenemos por presidente intentará por todos los medios que las principales calles de la nación española se vean incendiadas por unos bárbaros que diciéndose de izquierdas tienen mayoritariamente la poco edificante costumbre de no estudiar ni trabajar. Fortes fortuna adiuvat (Virgilio).