La mano de Sánchez en nuestro bolsillo

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

Creado:

Actualizado:

Pedro Sánchez tiene una facilidad extraordinaria para jugar con el dinero de los demás. Se justifica pidiendo a los empresarios compromiso patriótico. A los propietarios, responsabilidad con sus inquilinos. A los trabajadores, paciencia. Su Gobierno, mientras tanto, factura.

Un informe del Instituto Juan de Mariana cifra en 141 los incrementos fiscales desde 2018. El estudio calcula que la carga fiscal equivale al 53,6% del coste laboral de un trabajador medio. ¿Cuánto nos cuesta trabajar?

Porque el dinero no llega por generación espontánea a una cuenta pública. Antes alguien lo ha ganado. Un autónomo que levanta la persiana, una empresa que consigue un pedido, un empleado que cumple a rajatabla su jornada. Parece una obviedad. Pero, escuchando algunos relatos, es necesario recordarlo.

Sin duda, hay que pagar impuestos. Queremos hospitales, colegios, pensiones y policías. Precisamente por eso tenemos derecho a exigir una administracion eficiente con cada euro. La solidaridad no puede llevarnos a aceptar cualquier gasto ni convierte en insolidario a quien pregunta dónde va su dinero.

El mismo informe sostiene que el aumento de los recursos públicos no se ha traducido en mejores servicios. Dana, apagón, incendios, trenes, Ceuta, corrupción, son buen ejemplo del caos administrativo en el que vivimos. Esa es la cuestión que el Gobierno debería afrontar. Recaudar más resulta cómodo para quien recauda. Aunque para quien paga, la pregunta es otra: ¿qué recibo a cambio?

Sánchez se ensaña con los ricos, contra los especuladores, la derecha y los adversarios. Siempre tiene a quien para pasarle la factura política. Pero el ciudadano ya tiene bastantes facturas. El alquiler, la compra, la luz, el combustible del coche. Y nadie le deja convocar una rueda de prensa para decir que este mes no le llega con lo que gana.

Quizá, tras tantos discursos escuchados estos días sobre justicia social, estaría bien oír alguna explicación sobre el bolsillo de quienes la financian. O sobre si defender al trabajador no es dejarle llegar a fin de mes.

A.M. BEAUMONT