La decisión que puede incendiar el resultado electoral
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El anuncio de una huelga general, el follón que se ha armado con la vivienda y la convocatoria anticipada de elecciones, han relegado a un segundo plano el problema que hay con la llamada "Ley de nietos”, a pesar de que es la que puede llevarnos a una situación verdaderamente peligrosa.
Este fin de semana el Tribunal Supremo estará deliberando sobre si levanta o no la suspensión sobre las inscripciones en el Censo Electoral de quienes han obtenido la nacionalidad española gracias a esta norma. Y es en esa decisión, sea la que sea, donde la comedia burocrática se puede convertir en una trampa perfecta, de esas en las que no hay salida buena
El asunto es el siguiente: si el Tribunal decide mantener la suspensión y es el Partido Popular quien gana las elecciones, la izquierda va a tachar inmediatamente de ilegítimo el resultado, alegando con dramatismo de opereta que se ha dejado fuera a 150.000 españoles. Y otro tanto ocurrirá en el caso opuesto, es decir, si el Supremo levanta la suspensión cautelar y la izquierda llega al gobierno gracias a los votos cosechados por esta ley. En ese caso, será la derecha la que pondrá el grito en el cielo y denuncie que la victoria se ha fabricado a medida al otro lado del océano. Resultado: susto o muerte.
Nos hemos preparado con entusiasmo para el choque de la huelga y para la batalla de las urnas, pero hemos ignorado el detonador que está debajo de la alfombra. Da igual quién gane o qué decida el Tribunal Supremo; el terreno está abonado para que antes de que se acabe el recuento la mitad del país ya considere que el resultado es una estafa. Y eso, es de todo menos tranquilizador.