Los Reyes se abrazan con Ceuta sin el pro marroquí Sánchez

El Rey Felipe VI en CeutaMARCOS MORENO

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El recibimiento lo ha dicho todo. Multitudes, vítores, abrazos, selfies, cánticos. No hacen falta demasiadas palabras. El abrazo de Felipe VI y doña Letizia con Ceuta, sin la compañía del pro marroquí Pedro Sánchez, ha sido de aúpa.

Los ceutíes se han echado a la calle con banderas españolas y aplausos. Apoteósico. Una ciudad que ha sufrido tanto necesitaba sentir cerca a sus Reyes. Y ha querido que ellos también lo supieran.

Sería un error quedarse solo con esa emotiva foto. Detrás de la emoción hay ciudadanos que llevan meses sufriendo, con inquietud, amargados. Familias, comerciantes, profesores, policías. Españoles que quieren vivir tranquilos, sacar adelante sus negocios, llevar a sus hijos al colegio y tener la seguridad de que su país les responde cuando lo necesitan. Lo que cualquiera pediría para sí. Y, hasta ahora, solo se han encontrado incompetencia del Gobierno y mentiras.

Por eso esta visita tiene tanta importancia. La presencia de los Reyes ofrece algo que cuesta transmitir desde los despachos en Madrid: cercanía. Estar allí. Mirar a los ojos. Escuchar a quienes tienen muchas cosas que contar después de lo vivido.

La Corona cumple su función cuando une, cuando acompaña y cuando recuerda, con su presencia, que todos los españoles merecen la misma atención. También quienes viven al otro lado del Estrecho. Sobre todo cuando atraviesan momentos dramáticos.

Claro que una visita no arregla los problemas de Ceuta. Quedan decisiones por tomar, muchas, explicaciones por dar y responsabilidades que aclarar. El afecto de este martes no puede convertirse mañana en una milonga para pasar página. Los ceutíes necesitan que se arregle lo que ha estropeado la invasión, protección, servicios y un futuro que no dependa de la próxima crisis fronteriza.

Pero conviene entender lo que han expresado en las calles. Ese entusiasmo habla de su cariño a los Reyes y de su voluntad de seguir siendo lo que son. Sin tener que justificarse a cada paso. Sin que nadie los trate como una incomodidad diplomática.

Felipe VI y doña Letizia han ido a abrazar a Ceuta. Sin Pedro Sánchez, porque no puede ir. Los ceutíes les han devuelto el abrazo con una fuerza extraordinaria.

Ahora toca a quienes gobiernan estar a la altura.

A.M. BEAUMONT