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Sánchez publica su última trampa: Montse Mínguez destruye su estrategia, pero Tezanos no se rinde

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Pedro Sánchez ha convertido la vivienda en el eje de su campaña, el último recurso de un Gobierno acorralado por los escándalos. La portavoz del PSOE, Montse Mínguez, acaba de dinamitar esa estrategia desde dentro. No porque el negocio de su pareja sea ilegal —no lo es—, sino por la hipocresía y el cinismo que revela. Mientras el PSOE predica que “la vivienda es un derecho, no un negocio”, frase que la propia Mínguez pronunció en RNE el 8 de septiembre, su compañero Sergi Vélez dirige Nest Capital Homes, una sociedad con al menos 30 pisos y estudios en alquiler, activos declarados de 8,4 millones de euros y varios desahucios por impago (llegó a tener tres procedimientos abiertos a la vez). El entramado familiar se completa con dos sociedades en Panamá.

La contradicción es grosera. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, calificó de “pyme buitre, muy carroñera” a Urbagestión, propietaria de un solo piso —el de Maricarmen—. Si esa empresa, que se limitó a cumplir la ley, es carroñera, ¿qué son entonces Mínguez y su pareja, con una cartera de decenas de viviendas y filiales en el extranjero? Ella responde que es una “empresa familiar” que cumple la Ley de Vivienda y paga impuestos. Es cierto. Pero es exactamente el mismo argumento que el Gobierno niega a cualquier propietario que no forme parte del círculo socialista. La doble vara es el verdadero escándalo.

Mientras tanto, José Félix Tezanos no se rinde. El barómetro de octubre del CIS, publicado este miércoles y realizado entre el 1 y el 6 de octubre, sitúa al PSOE en el 34 % de estimación de voto, 11,8 puntos por delante del PP (22,2 %), con Vox en el 17,1 %. Cuantos más escándalos rodean a Sánchez, mejor le va en los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas. Está a una imputación de la mayoría absoluta, si se me permite el chiste que, por real, no tiene gracia alguna. La prevaricación estadística de Tezanos funciona como cortafuegos: convierte cada crisis en un impulso artificial. Mínguez ha desnudado la trampa de la vivienda; el CIS intenta taparla con números. La ciudadanía, sin embargo, ya distingue entre el negocio legítimo y el cinismo institucional.