Cuando la realidad choca con el discurso político
La portavoz del PSOE, Montse Mínguez.
La dimisión de Montse Mínguez ha supuesto una crisis de coherencia para el PSOE y abre un nuevo frente político para Pedro Sánchez. Esta decisión se ha producido después de lo publicado sobre las actividades inmobiliarias de su pareja. Esta información ha generado, lógicamente, críticas de la oposición y un intenso debate sobre la coherencia del discurso socialista en materia de vivienda. La hipocresía de los socialistas se ha puesto, una vez más de manifiesto, de manera que ha ocasionado la tormenta perfecta. Uno de los ejes de su campaña ha quedado por los suelos.
Desde mi punto de vista, la cuestión central no se limita a una dimisión, sino que se sitúa en la credibilidad de un partido que ha convertido el acceso a la vivienda en uno de sus principales ejes de su discurso y eso después de ocho años de gobierno sin prestar atención a este tema. Es evidente la contradicción entre las críticas de sus dirigentes a los propietarios de vivienda y lo que aparece publicado y, no desmentido, de la actividad de la pareja de Mínguez.
La situación de la socialista era ya insostenible, no se puede defender una posición que es absolutamente contradictoria con la realidad personal de la ya exdiputada.
Los ciudadanos merecen una política que no aplique criterios diferentes según quien protagoniza la noticia. Y ha sido quien era la portavoz del PSOE, no una figura irrelevante, sino la encargada de defender la estrategia de Pedro Sánchez.
¿Como va a responder el Presidente del Gobierno a esta polémica que afecta directamente a su partido? No basta con lamentar la dimisión, ni decir que es buena persona y que ha existido una campaña de desprestigio por parte de los medios y la ultraderecha. La ciudadanía tiene derecho a saber la verdad sin tapujos. Por ello se trata de exigir transparencia, rendición de cuentas y también igualdad de criterios. Necesitamos más coherencia y menos alharacas, menos reproches y más verdades. Pero por desgracia tenemos el gobierno más mentiroso de la historia de la democracia. La confianza de los ciudadanos no se exige, sino que se gana con hechos, no con palabras.
Por ello hay que seguir pidiendo responsabilidades a quien es la cabeza del PSOE, a Pedro Sánchez.