España va camino de Francia: la izquierda ya amenaza con tomar las calles si gobiernan el PP y Vox

París, durante los incidentes del 17 de octubreMattia David Rinaldi

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Las imágenes que llegan de Francia deberían encender todas las alarmas en España. Medio millón de personas se echó este sábado a las calles de París, Marsella o Lyon, en una jornada que se saldó con más de 1.200 detenidos, 150 policías heridos, comercios saqueados y el ayuntamiento de Limoges pasto de las llamas. El Gobierno francés señala a grupos organizados de ultraizquierda e inmigrantes de origen musulmán como instigadores de una violencia que usa cualquier protesta como calentamiento de cara a las presidenciales de abril.

No hace falta cruzar los Pirineos para escuchar el mismo lenguaje. La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, advirtió el 8 de octubre en la Asamblea de Madrid que "en las calles de Madrid no va a haber paz". Una semana después, lejos de rectificar, proclamó que "Madrid está a punto de reventar" y recomendó a la presidenta Ayuso "huir muy lejos" el día de la huelga general. El PP la ha denunciado ante la Policía por amenazas.

Mientras tanto, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, anuncia «un itinerario de movilización, de tensión en la calle» para los próximos meses, y presenta la huelga general del 11 de noviembre como "el preludio de movilizaciones sociales en la calle". El propósito lo explicó él mismo al calificar el acuerdo del Frente Amplio y Podemos de "fundamental para evitar un gobierno de PP y Vox".

A esta presión en la calle se suma una transformación demográfica que la izquierda se niega a gestionar. Marruecos es ya la primera nacionalidad extranjera en España, con 968.999 residentes según el INE, y la población nacida en ese país creció en más de 73.000 personas solo en 2024. El Observatorio Demográfico del Islam estima que la población de origen musulmán ronda ya el 5% del total y supone uno de cada nueve nacimientos.

Francia no es un espejo lejano: es el aviso de lo que sucede cuando la izquierda decide que su terreno es la calle y no las urnas y cuando la inmigración de origen musulmán se rebela contra el país que los acoge. El 29 de noviembre, los españoles deberían tenerlo muy presente.