Feijóo empeña su palabra y su firma por España
Alberto Núñez Feijóo y su “Contrato con España”
En un ambiente cargado de institucionalidad, propio de una persona que aspira a ser presidente del Gobierno y que adquiere un compromiso de palabra y firma ante los españoles, Alberto Núñez Feijóo ha presentado ante la sociedad un documento con el sobrenombre de "Contrato con España", mediante el que muestra cuáles van a ser los valores que van a regir sus comportamientos, actuaciones y modos de gestión desde una posición de gobierno, siempre que reciba el mandato de los ciudadanos para regir los destinos de una nación que necesita confianza, verdad, regeneración y reconstrucción, con la transparencia de contar la realidad desde la verdad, dejando claro que los intereses personales nunca estarán por encima de los ciudadanos ni de lo que, en sí misma, representa España.
Si tomamos como base la propia historia del PP, este compromiso se podría definir con tres frases o conceptos vitales en una democracia liberal que está herida y que necesita, desde el esfuerzo, ser reconstruida, reforzada y saneada.
La primera de estas frases podría ser "España, lo único importante", garantizando al ciudadano la verdad y la realidad sobre cualquier otro interés, haciéndole partícipe de las necesidades que pueda tener una nación en beneficio de la sociedad, con respeto a la democracia y a las instituciones que la representan. También garantizando que los servidores públicos que ejercen labores de seguridad y de justicia puedan actuar desde su independencia y dentro de la ley, conformando una igualdad entre todos los ciudadanos, sean del territorio que sean, además de garantizar la integridad territorial ante posibles agresiones externas y atender sus necesidades prioritarias para no diluir sus aspiraciones de prosperidad: una mejor sanidad para todos, una vejez garantizada con jubilaciones dignas y una cerrada defensa de lo que supone ser España en las instituciones internacionales, en las que debe estar representada con dignidad y sin permitir que nadie desprecie sus intereses.
Como segundo factor o frase que puede definir este "Contrato con España" está la palabra "Soluciones", como elemento de transformación de los problemas y demandas en realidades, como la construcción de un millón de viviendas centradas en los jóvenes, a los que se les garantizarán ayudas para la compra de vivienda, al igual que el planteamiento de actuaciones que generen seguridad jurídica a los propietarios e inquilinos de viviendas de alquiler, con un reconocimiento expreso de la propiedad privada. También, la reducción de las presiones fiscales tanto para autónomos como para emprendedores y familias, a fin de que lleguen a final de mes y su perspectiva sea de prosperidad y no de supervivencia, sin olvidarse de una sanidad pública de calidad para todos, al igual que una educación que garantice la igualdad de oportunidades en el desarrollo intelectual de la sociedad.
Quizás el tercer factor o frase que define este "Contrato con España" que ha establecido Alberto Núñez Feijóo sea el definido con la palabra "Cambio", al garantizar otra manera de gestionar un gobierno, que debe regirse desde la transparencia y la verdad y estar centrado en la gestión de las necesidades, que vendrán determinadas por la elaboración de unos presupuestos políticos y económicos que no distingan ideologías ni privilegios territoriales, ni cercenen lo aprobado por las representaciones autonómicas o por la Cámara Territorial española, el Senado, a la hora de ratificar sus propuestas ante las Cortes Generales.
Ese "Cambio" no se plantea desde una alternancia, sino desde una alternativa que plantee un modelo diferente a la realidad del poder y a la realidad de la sociedad, que deben converger en un planteamiento de confianza mutua, desde el diálogo y el consenso si fuera necesario, que genere garantías para combatir la corrupción o evitar decisiones en las que, en beneficio personal del poder, este se use para negociar con quienes han hecho daño a España, impidiendo que, como moneda de cambio, criminales puedan verse liberados de sus penas. Sin duda, ese cambio debe centrarse en la ruptura de muros que convierten la discrepancia en enemistad y en la apertura de una convivencia para todos, indispensable para un futuro.
Lo cierto es que la presentación de este "Contrato con España" da un aire de serenidad a una nación que contempla su propia degradación por dejación desde el poder, su hastío ante la falta de soluciones para la resolución de sus necesidades y, lo que es peor, el destierro del sufrimiento que vienen padeciendo los ciudadanos, como elemento que cierre una sociedad desesperanzada, harta de promesas oportunistas y de mentiras recurrentes que sólo pretenden camuflar la realidad a fin de mantenerse en un poder que abandona la legitimidad para convertirse en autocracia, dando lugar a que el ciudadano se convierta en súbdito, en vez de protagonista del fin mismo de la democracia.