| 22 de Febrero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

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El posible futuro presidente del PP en el País Vasco, Javier de Andrés, junto al líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo.
El posible futuro presidente del PP en el País Vasco, Javier de Andrés, junto al líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo.

Feijóo inicia su presencia en el panorama vasco: esta es su estrategia

Empieza su plan para revitalizar a la formación en el País Vasco en año de elecciones. Buscará la moderación ante la radicalidad siempre respetando la peculiaridad del territorio vasco.

| Eugenio Narbaiza Opinión

Alterando su habitual agenda semanal que se suele iniciar con una reunión del Comité de Dirección, Alberto Núñez Feijóo acudirá este próximo lunes a Bilbao, a fin de participar en el Vigésimosexto Congreso de Empresa Familiar que se celebrará en la capital vizcaína, contando también con la presencia de Felipe VI, que presidirá este evento.

La presencia del presidente de los populares tiene como fin presentar su nuevo proyecto de partido que está a punto de celebrar su Congreso Regional el 4 de noviembre y que colocará a Javier de Andrés como nuevo presidente regional en sustitución de Carlos Iturgaiz, quien abandonará el cargo pero no la política, puesto que es más que probable que vuelva a ser candidato a ocupar un escaño en las elecciones europeas de Junio de 2024.

Javier de Andrés durante un acto del PP junto a Feijóo en Álava.

En esta presentación de su propuesta a los vascos, Núñez Feijóo les planteará que uno de los ejes de su política, será desarrollar un “autonomismo cordial” que respete las tradiciones y peculiaridades de los tres territorios vascos, haciendo incidencia en que el PP será el partido de la moderación ante la radicalidad que puede plantear la izquierda abertzale. Estos pedirán el reconocimiento de la Comunidad Vasca como Nación y pretenderán acceder a la presidencia del gobierno Vasco con el apoyo de los socialistas como pago de su inquebrantable ayuda para que Pedro Sánchez sea elegido presidente de gobierno, en una investidura que deberá tener lugar antes del 27 de Noviembre.

Por otro lado, el presidente de los populares volverá a recordar que, a pesar de no haber recibido una buena acogida desde el nacionalismo en sus intenciones de hacer del PNV un partido que hubiera tenido un papel protagonista en el caso de que hubiera sido presidente del gobierno, su
partido ha demostrado una vez más ser un partido de Estado. Y es que ha evitado que la izquierda abertzale pudiera hacerse con la presidencia de la Diputación de Guipúzcoa, el ayuntamiento de Vitoria, capital del País Vasco y el ayuntamiento Vizcaíno de Durango, sin recibir ninguna contraprestación política alguna y siempre en favor del PNV.

 

Quizás uno de los elementos clave en donde tendrá que explicar muy bien las cosas a los vascos el presidente del PP es cómo podrá recuperar la gran masa de votos perdidos en los últimos años. Quizás por decepción de un cierto abandono que se ha producido desde el centro derecha nacional hacia sus correligionarios vascos o quizás por una falta de liderazgo bien definido en el seno del capital humano de esta formación, su fuerza de representación ha ido cayendo paulatinamente hasta el punto de estar en los mínimos grados de representación en las instituciones vascas.

En este sentido, no hay que olvidar que para un vasco que se siente español o constitucionalista, el PP ha representado ser un refugio de choque contra la manera que a lo largo de los años ha hecho vivir el nacionalismo a sus ciudadanos. Su actual debilidad puede ser un motivo de preocupación si, tal y como predicen las encuestas, Otegui y Bildu pudieran tener la oportunidad de acceder a Ajurianea.

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi.

A partir de ese momento podría plantearse desde el PNV una campaña hacia la ciudadanía, alarmándola ante la pérdida de poder y, por otra parte, podría requerir la ayuda de los populares si éstos fueran capaces de evitar que Otegui sea Lehendakari, aunque haya sido el PNV quien ha despreciado a Feijóo y sus intenciones decolaboración con el partido de Iñigo Urkullu.

La pregunta es: ¿acertará Núñez Feijóo en su desembarco político e ideológico en el País Vasco en unos momentos de “aires de cambio” en la sociedad vasca?