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La dolorosa, y conflictiva línea, a la que han llegado Alba y Feliciano

La relación de Feli y Alba ha sido, en todo momento, pública. Desde sus inicios, hasta un sonado divorcio. Pero, ahora, están llegando a tintes insospechados. El rencor, todo lo puede.

Alba Carrillo no puede quedarse callada

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Alba Carrillo y Feliciano López han conseguido afianzarse como personajes públicos del colorín español. Ya eran famosos por ciertos pasajes de su vida, pero en los últimos tiempos están consiguiendo que, casi constantemente, no se deje de hablar de ellos.

Feliciano era ya famoso por su hacer en las canchas de tenis y, sobre todo, por una más que polémica vida amorosa; que alcanzó cotas insospechadas de rumores y acusaciones después de lo suyo con María José Suárez. Pero, para la íntima de Eva González o Elena Tablada, ésta es una historia muy del pasado, de la que no quiere ni oír hablar. Al fin y al cabo ahora es feliz junto al financiero catalán, Jordi Nieto.

Parece que ni Carrillo, ni López se están dando cuenta de que lo suyo ya cansa

Y Alba pasó de Supermodelo a poco más. Hasta convertirse en la pareja de Fonsi Nieto y madre de Lucas, el hijo que tuvieron en común el Dj y la ex amiga de Noelia López. Poco a poco supo asentar su fama y ahora está en el culmen de su carrera. También ayudada, las cosas como son, por la polémica de su matrimonio y ruptura con Feli; o Infeliciano como le ha dado a Alba por llamarle ahora.

Pero, parece que ni Carrillo, ni López se están dando cuenta de que lo suyo ya cansa. Que ese cruce de acusaciones constante a través de Redes Sociales y perlitas que van desgranando para atacarse y contestarse, empieza a ser demasiado largo.

Cada uno por su lado

La respuesta que nos darían, seguro, es que miremos para otro lado si tan cansados estamos. Pero lo cierto es que la gente quiere ya ver esta historia terminada del todo y saber, quizás, cómo reconducen su vida. O aprenden a vivir en solitario.

Aunque, nos tememos, que a este divorcio todavía le queda tiempo para que se firme. Algo que, quizás, extraña al ser una pareja sin bienes en común y sin hijos de por medio. Pero Alba no está nada de acuerdo con las condiciones económicas a las que quiere llegar Feliciano. Aquella separación de bienes que firmaron meses después de su boda ya vaticinaba que no iba a traer nada bueno: por lo menos, a lo que entendimiento se refiere.

Así que, mientras no lleguen a ese esperado acuerdo, seguiremos viendo a una Alba más que enfadada pregonando a todo el que quiera oírla si el cerdo es lechón o si Feliciano le mentía serio y comedido. López, que ya no se lo toma en serio, se ríe y no duda en responderle con videos sobre lo bueno que estaba el cerdo que se ha cenado o si es su propio libro y se reescribe.

Un sinfín de indirectas para algo que está acabado. Es más que evidente. Y, quizás, por la buena marcha del negocio o por dejar de ser la comidilla, deberían empezar a practicar la ley del silencio.

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