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Esas lenguas de las que nadie habla

No tienen la carga política del catalán, utilizado por el nacionalismo para separar. Pero hay otras seis lenguas en España de las que nadie habla aunque las utilicen 250.000 personas.

El romaní, la lengua gitana por excelencia

El romaní, la lengua gitana por excelencia

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Objeto de controversia y separación identitaria en las comunidades más nacionalistas, la lengua es sin embargo un vestigio del pasado en otras regiones sin esa carga política que se enfrentan a la desaparición de una parte de su patrimonio. Junto al castellano y las lenguas cooficiales del Estado como el catalán, el gallego y el euskera, conviven en España otros idiomas o variedades lingüísticas minoritarias en riesgo de desaparecer, según reconoce la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Seis lenguas con más de 250.000 hablantes se encuentran en esa situación en España -siete si se suma la variedad ceutí del árabe- de acuerdo a las conclusiones, difundidas ahora, del Foro de Debate sobre la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias celebrado en Santiago de Compostela el pasado mes de junio con el apoyo del Consejo Europeo.

Bable o asturleonés

El término bable o asturianu se utiliza para referirse a la lengua asturleonesa hablada en la mayor parte del Principado de Asturias. También se hablan variantes del asturleonés en León y Zamora, donde se le denomina leonés, y en la localidad portuguesa de Miranda do Douro, donde el mirandés es considerado oficial desde 1999.

Aunque existen distintas variantes de la 'llingua asturiana', "los hablantes de los diversos bables se entienden en sus propias lenguas, modificándolas mediante un proceso de tanteo y aproximación", apuntaba el catedrático emérito de Dialectología y miembro de la RAE, Jesús Neira, en su libro 'El Bable. Estructura e Historia'.

Desprovista de connotaciones políticas hasta ahora, grupos políticos de izquierdas y nacionalistas intentan crear una polémica artificial exigiendo que alcance categoría de oficialidad para rivalizar en la región con el español.

Aranés

El aranés es una variante de la lengua occitana propia del Valle de Arán, una comarca leridana situada en la vertiente norte de los Pirineos centrales. El occitano, una lengua romance documentada desde principios de la Edad Media, se habla principalmente en Francia, al sur del río Loira. De una de sus variantes, el gascón, surgió el aranés.

Actualmente, el aranés se aprende en todos los niveles de la enseñanza obligatoria y se utiliza como lengua vehicular en el Valle de Arán, al amparo del Estatuto de Autonomía catalán de 1979. Desde la entrada en vigor del Estatuto de Autonomía de 2006, es considerado, además, idioma cooficial en Cataluña junto con el catalán y el castellano.

Aragonés

El aragonés es un idioma autóctono de Aragón que en la actualidad siguen hablando alrededor de 25.500 personas, según un estudio de la Asociación Aragonesa de Sociología. Se trata de una lengua romance de origen medieval, nacida paralelamente al castellano, el gallego-portugués, el asturleonés y el catalán.



Viñeta distribuida por la Casa de Asturias en Valencia


Aunque el aragonés posee su propia gramática y está reconocido como lengua propia por diferentes instrumentos legales, como el Estatuto de Autonomía de Aragón o la vigente Ley de Lenguas de Aragón, no goza de un régimen de cooficialidad en la región.

Fala extremeña

La fala extremeña es una lengua próxima al gallego-portugués, que incluye elementos del asturleonés y del castellano, hablada exclusivamente en tres municipios del Valle de Jálama, Cáceres. Cada municipio incorpora variedades dialectales a la lengua y en cada uno se le conoce con un nombre distinto: valverdeiru en Valverde del Fresno, lagarteiru en Eljas, y mañegu en San Martín de Trevejos.

La fala es considerada un bien de interés cultural por la Administración Regional de Extremadura desde el año 2001 y cuenta con una propuesta ortográfica desde el año 2015, cuando la asociación cultural 'A nosa fala' elaboró un estudio con el objetivo de "contribuir a la protección, difusión y revalorización de este recurso intangible".

Tamazight o rifeño

El tamazight es la variedad lingüística del rifeño que actualmente se habla en la ciudad autónoma de Melilla, "la lengua ancestral de la gran mayoría de las poblaciones magrebíes a pesar de más de un milenio de arabización", según señala en 'Curso de lengua Tamazight' el experto en estudios bereberes Marten Kroosman.

Aunque se calcula que aproximadamente un millón de personas hablan la lengua bereber en el Rif, es difícil saber el número exacto de hablantes del rifeño tamazight. Para la conservación de esta lengua, el gobierno de la Ciudad Autónoma creó en 1998 un Seminario Permanente para la enseñanza y aprendizaje del tamazight y ha publicado varios manuales en colaboración con filólogos.

Caló

El idioma caló o romaní ibérico es una variante del romaní desarrollada en España entre los siglos XV y XVIII. Se trata de una combinación del vocabulario romaní con morfosintaxis castellana, aunque también catalana, vasca y portuguesa; de tal manera que podría distinguirse entre caló español, caló catalán, errumantxela o vascorromaní, y calao portugués.

De acuerdo a un estudio elaborado por antropólogos y filólogos de la Universidad de Granada, el caló y sus variantes se encuentran en declive: "Ya no es un idioma familiar, doméstico, ni tampoco un recurso de la comunidad gitana en sus intercambios; es un recurso expresivo que puede añadir un sentido de pertenencia y comunidad a la interacción entre gitanos y gitanas".

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