24 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Sánchez, con sus socios

La clave de los Presupuestos: Sánchez se ha "vendido" por 30 monedas de plata

Las únicas siglas que le importan al Presidente son P.G.E: los “Peajes a los Grupos Extremistas”. Es el momento de pagar los créditos que concedieron los grupos radicales.

| Fernando de Rosa Opinión

 

Los Presupuestos Generales del Estado se han debatido y aprobado en el Congreso y Senado en escasos 80 días. Con esa Ley, el Gobierno Frankenstein quiere garantizar su supervivencia en lo que resta de legislatura. Por eso, a toda costa, el presidente Sánchez ha querido aliarse con quien fuera necesario con el fin de sacarlos adelante.

El eslogan en el que se escuda, es que son los mejores presupuestos de la democracia, y quien se opone a ellos es antipatriota, siguiendo las consignas que se fabrican en la cocina monclovita de Redondo.

Hace unas semanas, el presidente del Gobierno, en sus insufribles homilías laicas dominicales a las que nos quiere acostumbrar, cuando se le preguntó por sus negociaciones de los presupuestos con EH-Bildu, huyó de contestar directamente a esta pregunta.

Hizo lo que es habitual en él: dejar sin responder las preguntas y no decir la verdad. Se limitó a hacer un malabarismo dialéctico con el fin de distraer la atención y dijo que las únicas siglas que le importaban eran P.G.E., supuestamente: Presupuestos Generales del Estado.

Sin embargo, el subconsciente le jugó una mala pasada. Es cierto, las únicas siglas que le importan al Presidente son P.G.E, es decir, cumplir con los “Peajes a los Grupos Extremistas”. Es el momento de pagar los créditos que concedieron los grupos radicales y rupturistas para que Sánchez llegara al Gobierno. 

 

El objetivo de los socios blanqueados de Sánchez es acabar con el legado de aquellos que lucharon por el cambio tranquilo en España, dejando a un lado la confrontación y la ruptura de la convivencia. Es esa deriva hacia la radicalidad y la confrontación la autopista de peaje por la que circula el Gobierno.

Los acontecimientos que hemos vivido en España estos últimos meses han puesto de manifiesto que la Constitución de 1978 es la garante del Estado de Derecho y de que se cumpla la Ley. Por ese motivo Bildu, Esquerra y Unidas-Podemos, están obsesionados con atacar la transición y su legado democrático. Solamente así, se pueden entender sus ataques a la Monarquía, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la Justicia.

Sánchez se ha vendido por 30 monedas de plata, pensando que así se puede aferrar al poder los próximos tres años

Sánchez debe detenerse en las distintas garitas que hay en su recorrido y pagar cada vez más caro los votos de sus amigos blanqueados. Así, la izquierda comunista y los partidos antisistema, han logrado conformar un bloque que funciona como un verdadero piquete, que actúa coaccionando y amenazando a todo aquel grupo o persona que defiende el Estado de Derecho. Con el silencio cómplice del nuevo “movimiento nacional sanchista

Ahora, la mayor obsesión de este “bloque blanqueado” está en desacreditar la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, sobre todo, tras la decisión tomada por  unanimidad  de que Otegi vuelva a ser juzgado.

El "hombre de paz"

Están enfurecidos porque en ese nuevo juicio se volverá a recordar el pasado violento del líder de Bildu, su relación con la banda terrorista ETA y sobre todo, que no es un “hombre de paz” y menos, el “patriota y valiente” que apoya los presupuestos por ser un hombre de Estado, como llegó a afirmar Adriana Lastra.

Para salvar los presupuestos, el Gobierno, en vez de salir en defensa de la Justicia, da la cara por Otegi, diciendo que su pasado terrorista es algo personal, que no trasciende al ámbito público.

Sánchez se ha vendido por 30 monedas de plata en forma de presupuestos, pensando que así se puede aferrar al poder los próximos tres años. Mientras, las “termitas blanqueadas” van haciendo su trabajo, intentado dejar huecas las instituciones del Estado que garantizan la paz y la convivencia. Esas termitas, sin duda, harán que su silla se convierta en polvo de serrín. Seguro que lo vemos a medio plazo.