16 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Iglesias en el Congreso.

El legado de Pablo Iglesias

Nos jugamos mucho en las elecciones en Madrid. Lo que está en riesgo ya no solo es el Gobierno, sino el modelo de Comunidad en general: uno próspero frente a uno subvencionado.

| Liusivaya Opinión

 

Pablo Iglesias ya no es diputado nacional y este martes dejará también su cargo de vicepresidente segundo. En Podemos se lo juegan todo a una única carta madrileña y se nota. Y no se nota solamente por el hecho de echar toda la carne en el asador con la candidatura de Iglesias para no desaparecer en Madrid: la desesperación política de la formación morada se respira también en sus últimos fichajes y sobre todo en la estrategia general de su campaña electoral.

"Hay que echarlos", reza el cartel en el que aparecen Isabel Díaz Ayuso y Rocío Monasterio. ¡Menos mal que son feministas y están bien familiarizados y familiarizadas con el lenguaje inclusivo! Aunque este comportamiento del progresismo patrio ya no sorprende a nadie: los más feministas de cara a la galería y los más machistas dentro del chalet propio.

¿Quién hay más a favor de la igualdad en España que Pablo Iglesias? ¡Si hasta ha incorporado a sus listas al portavoz del Sindicato de Manteros! ¿Algo más progresista que eso? Podría ser eso de trabajar...por España, por Madrid o aunque sea en general, pero es mucho menos divertido y apenas suma votos.

¿Es Iglesias la alternativa a Ayuso o a cualquier buen gobierno directamente?

Así que esta semana nos toca darnos cuenta de que tras casi un año y medio en el cargo el legado de Pablo Iglesias a día de hoy consiste en interminables broncas provocadas dentro del Gobierno al que pertenecía, una ley, dos decretos y unos cuantos actos a los más notorios de los cuales (como el de Bolivia) asistió a pesar de que no le correspondiese y que en todo caso no superaron una decena al mes. ¿Es esta la alternativa a Ayuso? ¿O es la alternativa a cualquier buen gobierno directamente?

Nos jugamos mucho en Madrid. Y es que lo que está en riesgo ya no solo es el Gobierno, sino el modelo de Comunidad en general: en este caso uno próspero que apuesta por ayudar al sector privado a hacer posible que la Comunidad de Madrid siga creciendo al 4,5% mientras el resto de España lo hace al 0,5% que podría ser sustituido por uno subvencionado que el único comercio que apoya de forma clara y rotunda es el ilegal.

Hechos frente a promesas. Gestión frente a destrucción. Realidad frente a falsas ilusiones. Y para comprobarlo no hay más que comparar los logros de Pablo Iglesias como parte del Gobierno de España y los de Isabel Díaz Ayuso como parte del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid. Y es que las hay que valen hasta para construir hospitales en plena pandemia y los hay que solo sirven para revisar si hay suficiente papel higiénico en los baños de los hospitales construidos por las primeras.