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Las tensiones en el Gobierno por el acoso al Rey Felipe VI son ya enormes

El Gobierno está muy dividido con la campaña contra la Corona de Podemos, con ministros a punto de estallar: solo la tibieza de Sánchez frena una batalla más pública.

El Rey Felipe, tras don Juan Carlos

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Casi nadie entiende muy bien el empeño del Gobierno, o de parte de él, en convertir el debate sobre el futuro de la Corona en un asunto de actualidad: ni estaba en la agenda ciudadana, ni aparece como problema en ningún sondeo (al contrario) ni está el horno económico y sanitario del país para más bollos indigestos.

Y eso se refleja dentro de La Moncloa, donde le cuentan a El Topo el enorme enfado que dos pesos muy pesados del Gabinete tienen con este asunto y, en concreto, con Pablo Iglesias, con quien se había acordado al principio de legislatura enterrar el absurdo debate republicano. Y lo había aceptado... hasta ahora.

En concreto, la vicepresidenta Carmen Calvo y la ministra de Defensa, Margarita Robles, fuman en pipa con esta polémica, y lo manifiesta de forma abierta. Otros, como Marlaska o Calviño e incluso la propia Montero, están cerca en esto de sus compañeras, pero no participan en la batalla interna con el mismo fragor.

Creen, con razón, que la polémica hinchada artificialmente obedece al pavor de Iglesias a que el "Caso Dina Bousselham" le dañe, y necesita taparlo como sea con otra controversia mayor: curiosamente, se sirve para ello de la misma cloaca que denuncia; pues a nadie se le escapa el nexo de unión entre Dina, Corina y el Rey Juan Carlos: el siniestro Villarejo.

Mientras el entorno del Rey Emérito empieza a deslizar su enfado y la idea de que ni está investigado ni va a sufrir ninguna consecuencia judicial y en la Casa Real ni se plantean "desterrar" de Zarzuela a don Juan Carlos; en el Gobierno las voces que denigran a Iglesias y reclaman más energía a Sánchez para acabar con este asunto no dejan de crecer.

¿El nuevo "Francomodín?"

El presidente alimenta la escalada de Podemos con su silencio, su tibia defensa o su empeño en figurar por delante de Felipe VI, al que puso por debajo de él mismo en la invitación oficial al homenaje a las víctimas del COVID. Pero le aseguran a El Topo que, en ningún caso, a a dejar que la sangre llegue al río: está con la Monarquía Parlamentaria y no tiene pensado dar un giro a esa posición histórica del PSOE.

Pero otros recuerdan que ni el mimísimo Rubalcaba consiguió que todo el PSOE le siguiera cuando entre él y Rajoy pactaron la abdicación de don Juan Carlos. "Y con este nuevo PSOE tan desdibujado, quién sabe lo que Sánchez será capaz de hacer en el futuro si le viene bien encontrar en el Rey su nuevo Francomodín".

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