| 07 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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La cara de purgante de Susana Díaz tras la escabechina de Sánchez

Después de que Ferraz haya metido mano en las listas electorales andaluzas, la todavía lideresa no pudo evitar que en su rostro quedara patente la amargura que le ha dejado tan mal trago.

| Buendía Opinión

 

Si la cara es el espejo de alma, la de Susana Díaz es un escaparate completo. Aún no tiene dominado el arte de controlar del todo sus sentimientos y de esconderlos en el punto y hora precisos, una materia de primero de 'maquiavelismo'.

Sí, le cuesta a la todavía líderesa del socialismo andaluz maquillar sus emociones y ocultarlas en su semblante. Se pudo ver en la noche del pasado 2 de diciembre, cuando tuvo que anunciar su fracaso en las elecciones andaluzas, acompañada su estampa y sus palabras de un velo sombrío que no hubo formar de quitar.  Y se ha vuelto a apreciar con más crudeza aún este domingo, cuando Pedro Sánchez ha consumado una nueva represalia por todas las cuentas pendientes del pasado, desbaratando sus listas electorales al Congreso y el Senado y poniendo a su gente en ellas.

La imagen de Díaz, con la mirada baja y una mueca en forma de sonrisa, ribeteada en sus comisuras por los restos de amargura de lo que, sin duda, es un trago de acíbar destilado, dice más que cien crónicas políticas

La imagen de la presidenta del PSOE andaluz, con la mirada baja y una mueca en forma de sonrisa, ribeteada en sus comisuras por los restos de amargura de lo que, sin duda, es un trago de acíbar destilado, dice más que cien crónicas políticas.

En estado completamente ausente, olvidada de la veterana Micaela Navarro sentada a su derecha, más centrada en otras conversaciones, también se adivina un rastro caviloso en la vista extraviada de la presidenta. Incluso se puede adivinar cierto brillo en sus ojos que algunos podrían achacar a la emoción del momento por el golpe encajado.

Otros tantos, en cambio, lo interpretan como la primera chispa de la venganza que ya se cocina en el magín de la lideresa mientras paladea el purgante que le ha ha hecho tragar Sánchez. ¿O acaso cuando hablaba de "tomar nota" se refería a la lista de la compra?