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La bravuconada del PSC se le va de las manos a Javier Fernández

Si Miquel Iceta es guatemala, Nuria Parlon "guatepeor". La pretensión de ambos aspirantes a las primarias del PSC de ir por libre ha provocado un hondo malestar en el seno del PSOE.

Iceta y Parlon.

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El PSC ha sido siempre un continuo dolor de muelas para el PSOE. Y la investidura de Mariano Rajoy, convertida en paso del Rubicón del socialismo, promete convertirse en motivo de más sufrimientos entre las llamadas “fuerzas hermanas”. Javier Fernández se ha impuesto un impasse a la espera de que se aclare el resultado de las primarias del 15 de octubre en la marca catalana, previsiblemente igualadas entre Miquel Iceta y Nuria Parlon. Ambos candidatos han amenazado con saltarse la disciplina de voto en el Congreso si finalmente el Comité Federal se inclina por la abstención a Rajoy. Amenazas que, para rebajar el dramatismo del debate, el presidente de la gestora atribuye a la batalla congresual... por más que esto no parezca tan claro.

La dirección del PSOE reclama al PSC lealtad si se deciden por la abstención a Rajoy

Lo cierto es que esa pretensión de ambos contendientes catalanes de ordenar a sus 7 diputados en la bancada socialista que vayan por libre ha provocado un hondo malestar en el seno del PSOE. “Aunque el PSC y el PSOE sean partidos independientes, la lealtad y la coordinación entre ambos les obliga a respetar la disciplina dentro del Grupo Socialista”, señala un diputado del PSOE. Más aún cuando la dirección interina considera “objetivo primordial” taponar las fugas “pedristas”, por intrascendentes que sean. Porque de lo que ya están seguros en el cuartel general de Ferraz es de que los diputados “díscolos” nunca llegarían a partir el grupo parlamentario por la mitad, sino que se trataría meramente de casos puntuales.

Fernández puede entender que Iceta o Parlon, en plena campaña interna, no tengan otro remedio que adoptar una postura anti-PP y elevar el tono ante las bases. Tal estrategia es consecuente dentro de una organización que ha convertido en leit motiv argumental considerar a los de Rajoy como el “enemigo” político a aislar.

Pero el entorno del presidente asturiano avisa de que el PSC deberá asumir lealmente las decisiones del máximo órgano del PSOE entre congresos. “Está claro”, apuntan desde las inmediaciones de la gestora, que “no podríamos consentir nada que pueda interpretarse como un desafío”. Y añaden: “Esto lo saben Miquel Iceta y Nuria Parlon. Es lógico que estén atentos a la voz de la militancia, pero también que asuman las directrices oficiales”. Hablando en plata: “Si perteneces al Comité Federal, debes asumir las decisiones del Comité Federal”. Las mismas fuentes admiten que, si gana el veterano Iceta, podría frenarse el mal mayor. En cambio, si triunfa la joven Parlon la ruptura del voto en los escaños socialistas está servida, lo que dejaría la autoridad del propio Fernández en entredicho.

Un nuevo choque interno, peor que un nublado

En ese hipotético escenario de deslegitimación del plan de vuelo socialista para la política nacional, el temor extendido por Ferraz pasa por la apertura de otro frente: un nuevo choque interno, con voces de barones enfrentadas abiertamente al PSC. Vamos, lo que le faltaba ahora al PSOE. Es decir, reavivar en un momento tan inestable el viejo debate de si deben mantenerse las relaciones con la marca catalana y, en caso afirmativo, de qué manera. Esto es: revisar desde la cuota del PSC en órganos institucionales o su presencia en la dirección del partido, hasta su participación en los congresos federales socialistas.

Otro fuego interno al que debería dedicarse la gestora cuando, además, las posiciones de los socialistas catalanes, desde hace años demasiado pegadas ideológicamente a las nacionalistas catalanas, tienen tan alto coste para el PSOE en el resto de España. Javier Fernández, advierte esa fuente bien informada, no desea abrir un frente con el PSC, pero no va a consentir que el PSC tense la cuerda como para que el resto de federaciones se sientan despreciadas. Y menos cuando se trata de palabras mayores y se avecina una etapa clave en la supervivencia del propio socialismo.

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