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El Rey se planta: no dejará que le usen para otra farsa tras la de Pedro Sánchez

Felipe VI no tiene intención de abrir una nueva ronda de contactos en los próximos días, y de hecho ha decidido poner tierra de por medio. Pretende que los líderes políticos se entiendan.

El Rey y Pedro Sánchez en Zarzuela.

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Por si alguien tenía alguna duda de cuáles serán los movimientos inmediatos de Felipe VI tras la previsible investidura fallida de Pedro Sánchez la propia Casa Real las ha despejado, al menos durante todo el mes de marzo. El Rey ha confirmado su asistencia a dos viajes internacionales, uno a Lisboa el próximo día 9 y el otro a Puerto Rico, de mayor recorrido y que ocupa más días en la agenda, el 14 y 15 de marzo. Don Felipe presidirá el Congreso de la Lengua española en el país centroamericano. Cita en la que tiene un especial interés el jefe del Estado.

La agenda hace muy difícil, por no decir imposible, que el monarca inicie de inmediato una nueva ronda de contactos con los líderes de las formaciones parlamentarias tras el fracaso del socialista, teniendo en cuenta además que tras esas dos citas internacionales viene el periodo de Semana Santa. Era, en cualquier caso, un secreto a voces que ya apuntó además alguno de los líderes políticos durante la última ronda en el Palacio de la Zarzuela.

Pablo Iglesias (Podemos) y Ana Oramas (Coalición Canaria) compartieron con los periodistas una reflexión que había hecho el propio Don Felipe sobre la necesidad de que en próximos contactos no se debería encomendar una investidura sin contar con los apoyos necesarios. Según Iglesias, el Rey le dijo expresamente que “cuando un candidato decide pedir el aval del jefe del Estado es razonable que tenga un proyecto muy avanzado”. Algo que encontró lógico el líder de Podemos. Todo hace indicar que así será.

A partir del lunes, barra libre

Cuando el viernes a última hora de la tarde el presidente del Congreso, Patxi López, pronuncie el resultado de la votación, que será con toda probabilidad el mismo que en la primera votación, todo cambiará. Pedro Sánchez pasará de ser presidente propuesto a presidente depuesto, y el encargo del Rey al presidente de la Cámara dejará de tener efecto. A partir de ese momento las posibles reuniones o negociaciones estarán abiertas y nadie estará “ungido” por el encargo “divino” del jefe del Estado. Un argumento que ha utilizado hasta la saciedad Ciudadanos para elegir al PSOE como pareja de baile. Todos podrá intentarlo, y quien lo consiga sí podrá ir a Zarzuela con el acuerdo debajo del brazo. La última palabra la tiene el Rey, pero lo normal es que no haya más investiduras fallidas, investiduras sólo para intentarlo.

Desde el PP insisten en que Mariano Rajoy “seguirá siendo coherente con sus planteamientos” y no se presentará a una investidura si antes no tiene los apoyos necesarios. Nunca ha estado más devaluada la palabra “nunca” que durante todo este proceso que nos atrapa desde el 20 de diciembre. Pero conforme pasen los días y las semanas, conforme se acerque el abismo de unas elecciones que en el fondo nadie quiere, quizá todo sea distinto. De momento, el PP lo va a intentar. Necesita al PSOE, pero Ciudadanos también tendrá que retratarse. ¿Actuará Albert Rivera con el PP de la misma manera que lo ha hecho con el PSOE? Dos meses en política son mucho tiempo.

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