| 27 de Febrero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

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La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el pleno del Congreso de los Diputados en el Senado.
La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el pleno del Congreso de los Diputados en el Senado.

"Así no se puede gobernar"

Lo que ocurrió en la tarde del 10 de enero fue un verdadero esperpento en el que al final reían los diputados de Junts y los del PSOE y Sumar trataban de dar sensación de una victoria.

| Fernando de Rosa Opinión

Esta frase era la más pronunciada por los diputados de la llamada “izquierda progresista” en los pasillos del Senado donde se celebró el pleno del Congreso -por encontrarse de obras- y que verbalizó Yolanda Díaz aún antes de conocer la patada que le acababa de dar su íntimo enemigo Pablo Iglesias con el “no” a su decreto por parte de Podemos. Realmente la sesión “esperpéntica” de la tarde del día 10 de enero pasado fue lo más humillante que yo he presenciado en los años que llevo de parlamentario.

Pude presenciar como los ministros abandonaban el Senado desencajados y cómo caía media hora el sistema telemático de votación dando una “prórroga” en las desesperadas negociaciones del gobierno con Junts. También pude observar como los diputados del PSOE e incluso los de diputados de Puigdemont no sabían que estaba pasando en la negociación que se estaba llevando a cabo fuera del Parlamento. Incluso cuando al final se pudo concluir la votación telemática, nadie sabía lo que se había pactado para que los 7 diputados de Junts no hubieran participado en la votación, ya que solo habían votado 343 diputados.

Al final se descubrió el enredo y los únicos que reían eran los diputados de Puigdemont, aunque los socialistas y comunistas de Sumar intentaban mostrar una alegría totalmente desencajada que ponía de manifiesto que “así no se puede gobernar”, ya que si para aprobar tres Reales Decretos se había llegado a un límite agónico muchos pensaban qué puede esperarse del día a día parlamentario.

El diputado de Junts Josep Maria Cruset y la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras.

El acuerdo de Sánchez y Puigdemont es toda una humillación para el Estado de Derecho y anticipa que el PSOE está dispuesto a ir cediendo ante los independentistas hasta crear “de facto” una Cataluña independiente donde ya no será necesaria ninguna declaración de independencia. Y es que el Estado habrá desaparecido de dicha comunidad autónoma, enseñando el camino para futuras negociaciones con el PNV y BILDU, que afectarán al País Vasco y Navarra.

 

La asunción de la política de inmigración por parte de la Generalitat de Cataluña es absolutamente inconstitucional, porque es una competencia estatal según el artículo 149 de la Constitución. Sin embargo mientras se aprueba la ley y se recurre ante el Tribunal Constitucional, Sánchez va a entregar al separatismo el permiso de residencia de los extranjeros, la exigencia del catalán a los extranjeros que quieran ir a Cataluña, el control de las fronteras y los flujos migratorios. Es decir, que la Generalitat de Cataluña podrá decidir si acoge o no a los migrantes que, por ejemplo, lleguen ilegalmente a Canarias y las condiciones para su acogimiento para el caso de aceptar un concreto cupo, reservándose el derecho a no aceptarlos si no se cumplen los requisitos impuestos por la Generalitat.

El gobierno más “progresista” de la historia va a permitir la política más “xenófoba” e “insolidaria” de la etapa democrática y con los votos de los socialistas, comunistas tanto de Sumar como de Podemos, de ERC y del BNG porque un migrante no podrá ir a Cataluña si no quiere el gobierno autonómico. En el caso de no ser aceptado deberá ser realojado en otras comunidades autónomas.

Sánchez permite “traficar” con personas dentro de nuestro territorio nacional. Así si se comprometen a aprender catalán podrán ser acogidos por ejemplo en Vic e incluso la Generalitat decidirá el número que pueden llegar. De ahí a crear guetos solo hay un paso. Por eso mismo Hungría ha recibido la condena del propio Sánchez.

 

Sánchez permite la desconexión de Cataluña del resto de España

Otro triunfo del independentismo es posibilitar la expulsión definitiva de la Policía Nacional y de la Guardia Civil de Cataluña, liquidando sus escasas competencias en materia de control de fronteras y de extranjería. Un deseo largamente esperado por los radicales. Poco a poco Sánchez irá permitiendo la desconexión de Cataluña del resto de España, haciendo inevitable una situación de práctica independencia. Esa es la realidad que iremos viendo decreto a decreto y ley a ley que se vayan votando en el Congreso.

Por eso a la pregunta que se hacía Yolanda Díaz sobre “si así se puede gobernar” tiene fácil contestación: España no se merece un gobierno que humille a los españoles y que nos lleve a una vulneración constante del Estado de Derecho. Esa es la reflexión que se tienen que hacer los ciudadanos españoles, sobre todo los votantes socialistas que creen en la solidaridad, la igualdad y en la ley.