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Eugenio Narbaiza

Guerra por la hegemonía nacionalista entre los novios vascos de Sánchez

El 21A se determinará quien gobernará el País Vasco junto con el PSE y quién puede girar su posición de apoyo al Gobierno nacional, dependiendo de la decisión que se tome en Moncloa

De Andrés, la apuesta de Feijóo en Euskadi

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A partir de este Domingo de Resurrección, fecha en la que el nacionalismo vasco celebra el Aberri Eguna o Día de la Patria Vasca, España comienza unas elecciones de manera concatenada que determinarán no sólo el tablero político de dos comunidades autónomas y la composición española en el Parlamento Europeo, sino con toda probabilidad, determinarán la vida de la actual legislatura, ajustando los apoyos que puede tener Sánchez para mantenerse en Moncloa.

La primera de estas citas, correspondiente a las elecciones vascas que tendrán lugar el 21 de abril, será de suma importancia particularmente para averiguar cual de los dos partidos nacionalistas, PNV y Bildu, gana la guerra hegemónica que vienen manteniendo desde que Pedro Sánchez, accediera al gobierno de España y blanqueando a los herederos de ETA, les encajara en la coalición de gobierno que les sustenta.

En esta guerra, que parte sin la presencia de sus dos líderes naturales como son Iñigo Urkullu y Arnaldo Otegui, contando con dos candidatos prácticamente desconocidos en el ámbito vasco y que serán pantalla de sus antecesores, se determinará quien gobernará el País Vasco junto con el PSE y quién puede girar su posición de apoyo a Sánchez en el ámbito nacional, dependiendo de la decisión que se tome en Moncloa.

En este sentido, aunque todo parece indicar que puede producirse un empate técnico entre PNV y Bildu tal y como indican los sondeos y ligeras diferencias entre uno y otro en el número de votos, hay que tener en cuenta la posición de las fuerzas políticas en las Diputaciones Forales, organismos importantes en la vida administrativa y económica vasca, que se rige por territorios y no por provincias, que podrían condicionar la composición del futuro Gobierno Vasco en favor de los peneuvistas, dada su fuerza en la Diputación de Vizcaya y que en su pacto en el ente Foral, los socialistas controlan el departamento de Promoción y Desarrollo en Vizcaya, en cuyo organigrama, están en cuadrados muchos de los dirigentes del PSE con cargos importantes y 'sueldos interesantes'.

Por otro lado, en estas elecciones vascas en las que el PNV usará el concepto de "nueva fuerza, nueva Euskadi" (Indar Berria, Euskadi Berria) se abrirá en canal la existencia de una crisis estructural en la sociedad vasca, en donde se está ampliando las posibilidades laborales hacia el sector público, lo que hace que la juventud comprendida entre los 20 y 35 años abandone la comunidad autónoma ante la falta de alternativa de consolidación de la seguridad salarial, la carestía de la vivienda y sobre todo para evitar la limitación de la mejora profesional que provoca muchas veces la obligatoriedad de hablar el euskera para acceder a trabajos en el sector público.


También esta primera etapa electoral de las tres que se celebrarán en los próximos 70 días en España, los resultados pueden generar importantes cambios en la dirección del partido sabiniano, ya que muchos sectores de la formación son críticos con la actual dirección y si se confirman las encuestas, 29 escaños, podrían obtener el peor resultado desde que se produjera la escisión que se dio en este partido en los 80 y que le hizo descender a los 17 escaños.


Respecto al Constitucionalismo en el País Vasco, representación que en la Cámara Vasca obtendría únicamente el PP, desapareciendo VOX al no obtener escaño según las encuestas, podría producirse la subida de uno o dos escaños, que mejoraría su presencia en el Parlamento, pudiendo darse el caso de que una bajada de los socialistas y este empate técnico de los nacionalistas, podría hacerle decisivo para decidir si PNV y PSE continuarán en el gobierno, con el apoyo de los populares de Javier de Andrés, quien ya ha indicado que “no se ve gobernando en el País Vasco con los socialistas”.


Finalmente cabe decir que hay un enorme enfado tanto en la sociedad vasca como entre los partidos que concurren a estos comicios autonómicos, puesto que la inmediatez de las catalanas y el protagonismo de la presencia de Puigdemont en la batalla electoral catalana, han dejado en el ostracismo unas elecciones que después de 43 años, pueden determinar un cambio sociológico en la sociedad vasca, particularmente en la juventud, que mira con recelo al PNV y está convirtiendo a Bildu en el "partido anti español de moda".

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