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TPA, la nueva TV3 de Asturias

El autor denuncia la manipulación de la Televisión Pública Asturiana, su elevado coste y su conversión en plataforma de lanzamiento del 'abertzalismo' astur con dinero público.

Promoción de uno de los programas de la RTPA

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Si la existencia de las televisiones gubernamentales jamás estuvo justificada por razón de interés público alguno, hoy, en la era de Netflix, Youtube, Movistar y demás operadores de contenidos audiovisuales, el mantenimiento de estos medios de titularidad pública no se justifica ya de ninguna manera.

Lo único que explica la existencia de estos medios de comunicación es su utilización por los gobiernos en beneficio propio, haciendo propaganda de sus logros y manipular a la sociedad. Al interés partidista de los gobernantes se le suma el de los trabajadores de estas corporaciones públicas por mantener sus puestos de trabajo, aunque ello sea a costa del contribuyente.

En el caso de Asturias, la TPA nos cuesta treinta y cinco millones de euros al año, unos 77 euros por hogar al año. Poco menos que los 95 euros que costaría que el Principado pagase a cada hogar asturiano la suscripción a Netflix y casi cuatro veces más que los 19,95 euros que cuesta Amazon Prime.

Lo más curioso de todo es que la propia TPA vende como un logro que “350.000 asturianos la conectan al menos un minuto cada día”. Es decir, que hay 693.000 asturianos que no la ven ni un minuto al día. Entonces ¿por qué no pagan los 35 millones que cuesta la TPA entre los 350.000 asturianos que realmente la ven? ¿Por qué han de pagar setenta y siete euros al año quienes no ven ni un minuto al día la TPA?

El coste real que tendrían que pagar por ver la TPA esos 150.000 hogares que ven la TPA sería de 233 euros al año ¿realmente hay alguien que estaría dispuesto a pagar 233 euros por suscribirse a la TPA? ¿No debería la TPA pasar a ser un servicio de pago?

Si el coste económico de la TPA es sangrante y motivo bastante para su cierre, lo más preocupante no es eso sino la utilización de la televisión gubernamental como instrumento de adoctrinamiento al servicio de intereses ideológicos y políticos determinados. En concreto, al servicio del nacionalismo asturtzal y la imposición del artificio de la llingua, frankenstein lingüístico sobre el que se quiere construir un proyecto político calcado del de Bildu, Batasuna, ERC y demás movimientos que tienen por objeto la destrucción de España.

La manipulación

El último episodio de manipulación de la TPA se produjo el pasado día cinco de mayo con la emisión del programa “Asturias semanal” que llevó por título -el ya de por sí insidioso- “Falemos de la nuesa llingua”, cuando precisamente la lengua de los asturianos no es ese constructo artificial sino un español trufado de modismos.

La TPB da cobijo y sustento crecientes cantidades de personas vinculadas al nacionalismo indigenista asturtzal

Pues bien, la dirección del programa vetó la participación en el mismo de mi buen amigo Ignacio Blanco bajo la excusa de que hace tres años encabezó las listas de determinado partido político, pero sin embargo aceptó la de Aitor García Corte, alcalde de Bimenes, del Partido Asturianista.

Además, de los 60 minutos de programa, menos de 15 fueron para opiniones contrarias a la cooficialidad y mientras daba su opinión contraria el profesor Pedro Manuel Suárez, la pantalla mostraba imágenes de carteles con consignas favorables a la cooficialidad.

Por si esto fuera poco, de las 25 personas que dieron su opinión, sólo 7 eran contrarias a la Cooficialidad; dos de esas siete opiniones correspondían a inmigrantes, lo que interpretamos como un intento de sugerir que “la gente de aquí” defiende la cooficialidad y que parte de los que se oponen son “de fuera”. Para rematar la faena, la voz en off que hacía de hilo conductor a las distintas secuencias, era en bable.

Cara y tendenciosa

La TPA no sólo se está convirtiendo en un lastre económico para los asturianos, un mastodonte que cada vez consume más recursos, sino que en la misma están encontrando su cobijo y sustento crecientes cantidades de personas vinculadas al nacionalismo indigenista asturtzal. La TPA ya practica la manipulación, el sectarismo y el adoctrinamiento.

La TPA va camino de convertirse en la TV3, una televisión politizada al servicio del nacionalismo supremacista que ya ha quebrando la convivencia y enfrentado a la sociedad catalana y puesto en riesgo la unidad de España ¿De verdad queremos eso para Asturias?

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