21 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La Puerta del Sol, de madrugada (foto @VidaDeMadrid)
La Puerta del Sol, de madrugada (foto @VidaDeMadrid)

La indiferencia de Pedro Sánchez llena las ciudades de botellones masivos

El fin del estado de alarma y del toque de queda ha echado a las calles a miles de jóvenes en toda España, con la pandemia en marcha y el temor a otra ola disparado.

| Mr. Meme Opinión

 

Se veía venir y se cumplió: miles de jóvenes, en toda España, llenaron las ciudades al decaer el toque de queda y terminar el estado de alarma, con concentraciones y botellones masivos difíciles de entender en un país que, no lo olvidemos, sigue en unos niveles altos de pandemia, con más de 200 contagios por cada 100.000 habitantes.

Las imágenes de Madrid, Barcelona, Salamanca, Sevilla o Granada, entre muchas otras, son la viva consecuencia de la doble negativa de Pedro Sánchez a adoptar medidas de control sanitario: ni renovó el estado de alarma, única manera de mantener el toque de queda nocturno; ni impulsó un "Plan B" jurídico para que las Comunidades Autónomas pudieran regularlo.

 

 

 Aunque algunos han centrado el foco en Madrid, con el torticero objetivo de culpar a Ayuso y su célebre lema en defensa de la "libertad" como responsable de estás imágenes, conviene no engañarse: las concentraciones han proliferado de norte a sur y de este a oeste, y todas por la misma razón: las Comunidades pueden regular el horario de bares y restaurantes, y lo han hecho; pero ya no pueden evitar que los más jóvenes se reúnan en masa al aire libre hasta altas horas de la madrugada.

 

 

Nada resume mejor la tétrica situación, fruto de un fallo en cadena de todas las Administraciones empezando por la central, que el vídeo difundido por un enfermero de servicio, tomado desde la UCI repleta de coronavirus en la que él presta servicio. Con muy pocas palabras, lo dice todo:

 

 

¿Y ahora? Las Comunidades solo tienen una opción: imponer ellas el toque de queda y esperar que lo valide el Tribunal Supremo si, como ha pasado hasta ahora, otros juzgados anulan una medida tan restrictiva para la que nadie tiene competencias fuera del estado de alarma.

 

¿Quizá busca eso Sánchez para dejar claro que, si algo no funciona, es culpa de las regiones y de los propios ciudadanos por no saber comportarse? La pregunta queda en el aire. Y no va desencaminada.