| 13 de Junio de 2024 Director Benjamín López

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

¿Qué es 'jajaganda' y cómo la utiliza la izquierda para intoxicar y desinformar?

Destruir a tu rival político mediante campañas de burla como arma de intoxicación y desinformación se está convirtiendo en el método de manipulación preferido del gobierno de Pedro Sánchez.

| Fernando de Rosa Opinión

Hace unos días hemos conocido el “Informe Anual de Seguridad Nacional 2022”, en el que el CNI, el Ministerio de Defensa, el de Exteriores, el de Interior, Moncloa y otras entidades,  recogen la manipulación de Rusia para influir en la sociedad española. Así pues, el gobierno español ha acusado a Putin de hacer uso de la “jajaganda”, que consiste en campañas de burla, como arma de intoxicación y desinformación.

Pero este método de manipulación, que sin duda hemos visto en campañas como el Brexit, es también habitual en nuestro país, sobre todo en el debate político desarrollado por la izquierda. Podemos comprobar como la destrucción del rival político empieza mediante campañas de ridiculización a través de las redes sociales, con posterioridad, los tertulianos palmeros del gobierno se hacen eco de las campañas y luego se convierte en noticia que se expande por toda España.

Ejemplos de "jajaganda" en España: de Rita Barberá a la ley del solo sí es sí

Rita Barberá, Ione Belarra e Irene Montero

Prototipo de esta “jajaganda” nacional fue la campaña desplegada contra la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que consiguió no solo su destrucción política mediante la burla, sino que llegó hasta su última consecuencia con su muerte política.

Pero hoy en día se multiplican las campañas mediáticas de esta izquierda “jajaganda”. El objetivo es múltiple. Así, hemos visto cómo se ha intentado ridiculizar a los jueces cuando se han puesto a cumplir la ley aplicando la revisión de las condenas de violadores y pederastas tras aprobarse la ley de Pedro Sánchez que los “palmeros” mediáticos en seguida denominaron “del sí es sí”. Los jueces se convirtieron en “machistas con toga” y en “conspiradores para hacer caer al gobierno”, como los han denominado miembros del gobierno sanchista.

 

El recorrido de esta ley desde que se aprobó hace más de 200 días, entrando en vigor el pasado 7 de octubre, ha puesto de manifiesto la mayor campaña de desinformación dirigida a la ciudadanía española que se recuerda. Comenzó  desacreditándose el informe del CGPJ que afirmaba que las consecuencias iban a ser la salida de violadores y pederastas a la calle.

La izquierda acusó al órgano de gobierno de los jueces de vendido a la derecha. De forma inmediata, se empezó una campaña en la que se acusaba a los jueces de preguntar a las víctimas de violación si “habían cerrado las piernas”, esa frase la hemos leído y oído de boca de miembros del gobierno sanchista. Frase que se repitió hasta en viñetas de periódicos de los llamados “serios”.

Continuó la campaña burlándose del Consejo de Estado y de su presidenta Teresa Fernández de la Vega, que dictaminó, de igual forma que el CGPJ, a la que se le ridiculizó llamándola feminista trasnochada, y también las reses sociales se carcajearon de forma hiriente.

Llegó su aprobación en el Parlamento y Pedro Sánchez voceó su famosa frase: “Es una ley que nos copiarán en Europa”, y en seguida empezaron a salir a la calle los violadores y pederastas tal como se había anunciado, y la “jajaganda” se recicló revolviéndose contra políticos de la derecha. Feijóo pasó a ser el conspirador en la sombra que hablaba con los jueces "fachas" para sacar a la calle a los delincuentes, haciéndose burlas de figuras de togas y políticos con puro y gafas oscuras con las manos tapando la boca de la figura femenina de la Justicia.

 

 

 

 

Ahora que estamos en los estertores de esta ley, “la jajaganda sanchista" está recayendo en menospreciar el apoyo del Partido Popular, afirmando que la contribución efectuada para taponar la “hemorragia de violadores y pederastas excarcelados” ha sido solo “correcciones técnicas”, burlándose de las enmiendas populares que el sanchismo ha tenido que aceptar para evitar otra catástrofe legislativa.

Pero lo que no podrá evitar la burla de la “jajaganda” gubernamental es que los ciudadanos recordemos esta ley como el símbolo de la gestión sanchista con más de 1000 delincuentes beneficiados y 104, por el momento, violadores excarcelados. Por mucho que se burlen y ridiculicen, la imagen de Sánchez riéndose en el Congreso cuando se aprobó la ley, la tendremos presente durante muchos años y no hay “jajaganda” que la tape.