El medicamento común para la hipertensión que podría frenar uno de los cánceres cerebrales más mortales
Esta vieja hidralazina muestra un mecanismo oculto que bloquea una vía clave del glioblastoma
El medicamento común para la hipertensión
El medicamento hidralazina, usado durante décadas para tratar la hipertensión y la preeclampsia, podría tener una capacidad inesperada: frenar el crecimiento del glioblastoma, el cáncer cerebral más agresivo. Un estudio reciente demuestra que este fármaco bloquea una enzima esencial para la expansión de los tumores, abriendo la puerta a nuevas terapias más eficaces.
Una enzima clave finalmente identificada
Durante años se desconocía cómo actuaba exactamente la hidralazina, desarrollada en una época en la que los fármacos se descubrieron antes de entender su mecanismo. El nuevo estudio revela que el compuesto inhibe una enzima llamada 2-aminoetanol dioxigenasa (ADO), conocida por activar señales celulares que ajustan los vasos sanguíneos cuando baja el oxígeno.
Los investigadores observaron que muchos tumores de glioblastoma presentan niveles elevados de ADO y la utilizan para producir hipotaurina, una molécula que ayuda a las células cancerosas a sobrevivir, proliferar y tolerar el estrés metabólico. Hasta ahora no existían inhibidores directos de esta vía, lo que coloca a la hidralazina en un lugar inesperado dentro de la investigación del cáncer cerebral.
Bloquear ADO detiene el crecimiento tumoral
En experimentos con células humanas y modelos animales, la hidralazina evitó que ADO destruyera las proteínas RGS, responsables de regular la señalización celular. Al mantener activas estas proteínas, los vasos sanguíneos no se contraen y la presión arterial disminuye, explicando el efecto antihipertensivo de la hidralazina.
Pero el hallazgo más impactante fue que, al impedir esa destrucción, también se interrumpió el crecimiento de células de glioblastoma. Sin la acción de ADO para producir hipotaurina, los tumores perdieron una de sus armas principales para expandirse y resistir condiciones adversas. Es la primera evidencia clara de que un fármaco ya aprobado puede neutralizar un mecanismo tan central en este tipo de cáncer.
Un doble beneficio para cerebro y embarazo
El estudio también aclara por qué la hidralazina funciona tan bien en la preeclampsia, un trastorno hipertensivo en el embarazo que causa hasta un 15 % de las muertes maternas en algunos países. Al bloquear ADO, los vasos sanguíneos dejan de estrecharse de manera patológica, mejorando la circulación y disminuyendo el riesgo.
Comprender este mecanismo permite pensar en tratamientos más específicos y seguros para mujeres embarazadas, reduciendo los efectos secundarios asociados a la medicación antihipertensiva tradicional. La hidralazina, gracias a este descubrimiento, podría optimizarse y personalizarse para distintos perfiles clínicos.
Hacia nuevos fármacos contra el glioblastoma
El glioblastoma sigue siendo uno de los cánceres más difíciles de tratar. Su agresividad, su capacidad de infiltrarse en el cerebro y su resistencia a terapias convencionales hacen que la supervivencia media siga siendo baja. Poder desactivar una de sus defensas fundamentales con un compuesto ya disponible es un avance prometedor.
Los científicos creen que comprender la estructura molecular de ADO permitirá diseñar inhibidores aún más potentes y selectivos. Además, como la hidralazina ya está aprobada y su seguridad es bien conocida, adaptar su uso en oncología podría ser mucho más rápido que desarrollar un fármaco completamente nuevo.