HABLAN LOS EXPERTOS

¿Es posible “congelar” el envejecimiento de la piel? La ciencia responde

La medicina estética ya no busca únicamente borrar arrugas o recuperar volúmenes. Tres expertos analizan cómo tecnologías como XERF intentan preservar la calidad de los tejidos y conseguir que la piel envejezca mejor.

De izquierda a derecha: Dr. Francisco Nieto, Dra. Alba Sánchez y Dr. Jaime Tufet

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María Ruiz Femenía

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Revertir el envejecimiento sigue sin estar al alcance de la medicina. Detenerlo, tampoco, por ahora. Pero, ¿y si pudiéramos conseguir que algunos de sus efectos avanzaran más despacio? Esa es una de las ideas que empieza a ganar terreno en medicina estética y que está cambiando la forma de abordar el paso del tiempo.

Durante años, el éxito se ha medido fundamentalmente por lo que podía verse en el espejo: suavizar una arruga, rellenar un surco, recuperar un volumen perdido o tensar una zona que comenzaba a mostrar flacidez. Ahora, sin abandonar esos objetivos, la mirada empieza a dirigirse hacia lo que sucede antes de que los signos del envejecimiento sean tan evidentes.

«Longevidad cutánea» y «cronoprotección» son dos de los términos que empiezan a utilizarse para definir este nuevo planteamiento: preservar durante más tiempo la calidad, resistencia y capacidad de adaptación de la piel y de las estructuras que la sostienen.

«No se trata de afirmar que podemos detener o revertir el envejecimiento, porque eso no sería riguroso»Dr. Jaime Tufet, médico estético de Grupo Pedro Jaén

No podemos recuperar la piel que teníamos hace veinte años, pero el objetivo ahora es intentar conservar durante más tiempo la que tenemos.

La piel envejece mucho más allá de las arrugas

El envejecimiento facial es mucho más complejo de lo que vemos desde fuera. Con el paso de los años cambia la epidermis, se modifica la dermis, disminuye y se desorganiza el colágeno y evolucionan también los compartimentos grasos, los ligamentos y otras estructuras que sostienen el rostro.

La grasa facial, de hecho, no es simplemente un volumen que sobra o falta, sino un tejido vivo que también cambia con la edad. Y su posible pérdida es una de las preocupaciones que suelen plantear los pacientes ante determinados tratamientos con fuentes de energía.

En este contexto aparece XERF, una nueva tecnología presentada en España por Grupo Pedro Jaén y Cynosure Lutronic que utiliza radiofrecuencia monopolar multifrecuencia para actuar a diferentes profundidades.

Francisco Nieto, director médico de Cynosure Lutronic, asegura que lo hace sin afectar negativamente a los compartimentos grasos faciales, buscando preservar las estructuras que contribuyen al soporte del rostro.

Dos frecuencias para llegar a diferentes profundidades

La radiofrecuencia monopolar no es nueva. Lo novedoso de XERF es la combinación en una misma plataforma de dos frecuencias, 6,78 MHz y 2 MHz: la primera actúa fundamentalmente en la dermis, mientras que la segunda permite llevar la energía a planos más profundos.

A partir de ellas, el equipo ofrece tres modos de tratamiento —superficial, medio y profundo—, que el especialista selecciona en función de la zona del rostro y de las estructuras sobre las que quiere actuar. También puede ajustar la potencia durante una misma sesión.

El objetivo es generar un calentamiento controlado que provoque una contracción inicial del colágeno y estimule posteriormente la neocolagénesis —la formación de nuevo colágeno— y el remodelado de los tejidos.

«XERF va más allá del tensado facial. Es una nueva generación de radiofrecuencia y un nuevo abordaje al envejecimiento facial. No solo buscamos tensar, queremos cuidar y preservar los tejidos con eficacia y seguridad»Francisco Nieto, director médico de Cynosure Lutronic

Presentación de XERF en Madrid, con los especialistas de Grupo Pedro Jaén y Cynosure Lutronic.

Sin dolor, sin cirugía y sin tener que esconderse unos días

La compañía y los especialistas aseguran que es indoloro. No requiere cirugía, agujas ni anestesia. Además, una vez terminado el procedimiento, el paciente puede reincorporarse inmediatamente a su actividad habitual, sin cuidados especiales posteriores, según explican sus responsables.

La tecnología Wave Fit ajusta la secuencia y duración de los pulsos para administrar el calor de manera controlada. A ello se suman cinco sensores que monitorizan la temperatura en tiempo real y un sistema de refrigeración mediante criógeno que protege la superficie de la piel.

Durante la presentación en Madrid, los especialistas explicaron que el dispositivo detiene automáticamente la emisión cuando la temperatura de la superficie cutánea alcanza los 43 ºC, como medida de seguridad frente a un calentamiento excesivo.

Una sesión hoy para cuidar la piel de mañana

A diferencia de otros tratamientos que requieren varias sesiones consecutivas, XERF se plantea habitualmente como un tratamiento de una única sesión. Los resultados no buscan una transformación inmediata: el remodelado de los tejidos continúa durante los meses posteriores, ya que depende de procesos biológicos que necesitan tiempo.

Según explicaron los especialistas, aproximadamente seis meses después puede realizarse una segunda sesión y, a partir de ahí, una sesión anual de mantenimiento, aunque el protocolo debe adaptarse a las características y necesidades de cada paciente.

El objetivo no es tanto «quitarse años» de encima como acompañar la evolución de los tejidos a largo plazo, mejorando progresivamente su densidad, elasticidad, firmeza y calidad sin modificar los rasgos del paciente.

«El objetivo no es transformar ni borrar el paso del tiempo, sino ayudar a que cada persona envejezca con una piel más sana, funcional y acorde con su identidad»Dr. Jaime Tufet, médico estético de Grupo Pedro Jaén

Sin agujas ni cirugía: así se realiza una sesión con XERF.

Antes de rejuvenecer, hay que saber cómo está la piel

Que un tratamiento no necesite cirugía no elimina la necesidad de una valoración médica previa. El punto de partida no debería ser decidir qué tratamiento queremos hacernos, sino averiguar qué necesita realmente nuestra piel.

En esa primera visita se analiza la calidad cutánea, el tipo y grado de flacidez, la distribución de los volúmenes, la estructura facial, el estado de los tejidos, los antecedentes médicos y las expectativas del paciente. Solo entonces se determina si existe indicación y qué parámetros y profundidades son los adecuados. La prioridad es clara: primero la salud de la piel y después su apariencia, evitando además el sobretratamiento y respetando los tiempos biológicos.

«A veces comenzamos mejorando la salud y la calidad de la piel; después abordamos la flacidez o el soporte y, más adelante, valoramos si hace falta corregir algún volumen o una arruga concreta»Dra. Alba Sánchez, dermatóloga de Grupo Pedro Jaén

¿Innovación o una nueva moda estética?

Cada año aparecen nuevos tratamientos y dispositivos que prometen revolucionar la medicina estética. Por eso, ante cualquier novedad hay una pregunta mucho menos atractiva que sus resultados antes y después, pero bastante más importante: ¿qué evidencia científica existe detrás?

«Que una tecnología sea nueva, tenga una campaña muy llamativa o genere interés en redes sociales no significa que suponga un avance»Dra. Alba Sánchez, dermatóloga de Grupo Pedro Jaén

Antes de incorporar una tecnología, explica Sánchez, deben estudiarse su mecanismo de acción, la calidad de la evidencia, su perfil de seguridad, los pacientes en los que se ha investigado y durante cuánto tiempo se han seguido los resultados.

La evidencia disponible sobre XERF muestra remodelado de colágeno y elastina y actuación sobre diferentes planos de los tejidos, aunque Tufet advierte de que el concepto de regeneración es mucho más amplio que una única tecnología. Y todavía queda camino por recorrer: Sánchez reclama estudios independientes, seguimiento a largo plazo y herramientas objetivas que permitan medir y comparar mejor los resultados. Una puntualización especialmente necesaria en un sector acostumbrado a grandes promesas.

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Quizá el cambio más interesante de la medicina estética no consista en encontrar una máquina capaz de hacernos retroceder en el tiempo. Eso, de momento, no existe. La propuesta es menos espectacular, pero posiblemente mucho más interesante: no intentar volver a la piel que teníamos, sino conseguir que la que tenemos hoy envejezca mejor y más lentamente.