| 28 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Responsables de JUCIL y JUPOL tras la reunión con el delegado del Gobierno en el País Vasco.
Responsables de JUCIL y JUPOL tras la reunión con el delegado del Gobierno en el País Vasco.

40.000 policías y guardias civiles se movilizan para impedir el homenaje a Parot

Han solicitado al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) que aplique medidas cautelarísimas y paralice la marcha por enaltecimiento terrorista y humillación a las víctimas.

| María Jamardo Tribunales

 

Los 12.000 guardias civiles miembros de la asociación JUCIL y los más de 26.000 policías afiliados al sindicato JUPOL han reclamado ante la Justicia vasca que se impida la celebración del homenaje al etarra Henri Parot previsto para el 18 de septiembre en Mondragón (Guipúcoa), alegando que se pretende honrar la trayectoria de uno de los miembros más sanguinarios de la banda terrorista.

El "más conocido, inhumano, cruel y brutal de la historia de España", han expuesto los efectivos en un recurso presentado ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

En el escrito piden que "por respeto a las víctimas y a sus familias" se impida "esta celebración" y recuerdan que Parot es "un asesino, un terrorista condenado a casi 4.800 años de prisión y que, el mero hecho de que se le homenajee, mientras se pisotea y se humilla a sus víctimas, no es más que un acto que deja claro que los presos etarras y quienes les homenajean gozan de impunidad a la hora de enaltecer su historia, su terrorismo y todos sus actos".

No en vano, el acto permitido por el Gobierno del País Vasco para homenajear al etarra "carece de legitimación, en tanto en cuanto vulnera, menoscaba, daña, hiere, perjudica y lastima a sus víctimas, ya sean mortales o no, y a todas las propias víctimas del terrorismo en el Estado español", sostiene JUCIL y JUPOL en el recurso, al que ha tenido acceso ESdiario.

Henri Parot.

 

"Es incomprensible que se puedan autorizar actos para recibir como héroes a los asesinos de 243 guardias civiles y muchos de sus hijos", añade. Cabe recordar que el pasado 23 de agosto ambas entidades se reunieron con el delegado del Gobierno en el País Vasco, pero éste trasladó la responsabilidad al lendakari, Íñigo Urkullu.

JUCIL y JUPOL apelan al artículo 578 del Código Penal

El recurso alega que el artículo 578 del Código Penal, "condena expresamente el enaltecimiento o la justificación del terrorismo, así como el menosprecio y humillación de sus víctimas" y sanciona, "como bien se ha dispuesto, dos conductas diferenciables que son: por un lado, el enaltecimiento o justificación del terrorismo o de sus autores, y por otro, la emisión de manifestaciones o la realización de actos de desprecio, descrédito o humillación de las víctimas de delitos terroristas, contando esta última figura con perfiles propios definidos y distintos de la anterior".

La decisión de JUCIL y JUPOL de acudir a los tribunales llega en plena polémica por la decisión de Fernando Grande-Marlaska de aplazar sine die la reforma de la Ley de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo que iba a sancionar con multas cuantiosas los homenajes a etarras, como destapó ESdiario la semana pasada. Y que el ministro prometió hace tres años.

 

La versión del Ministerio del Interior es que no se ha retirado de la agenda legislativa, sino que están esperando a que la Comisión Europea actualice una directiva sobre terrorismo que está en plena revisión para ver cómo afecta esto a la reforma de la ley española.

Para los policías y guardias civiles la eventual celebración "de la marcha solidaria para homenajear al terrorista Henri Parot, enaltecer y justificar su terrorismo, humillando, desacreditando y despreciando a sus víctimas y a todas las víctimas del terrorismo español", supone barra libre para "el odio de los radicales" que siempre "está presente y hacen lo posible para que reaparezca de manera sutil, pretendiendo mostrar a los etarras como víctimas y hacer suya la tesis del derramamiento de sangre como justificación para conseguir la independencia del País Vasco", ha afirmado Ernesto Vilariño, secretario general de JUCIL.

"ETA asesinó impunemente a aquellos que no compartían sus ideas", ha remarcado Vilariño "y por convicción estamos obligados a denunciar este acto en el que se quiere ensalzar y reconocer a un etarra, uno de los más despiadados, cruel e inhumano que aplicó la pena capital a policías y guardias civiles".

Por su parte, el portavoz nacional de JUPOL, Pablo Pérez, ha calificado de "incomprensible y reprobable que se haya autorizado la celebración de este homenaje a uno de los más sanguinarios asesinos de ETA y de la historia de España". Para Pérez con esta celebración se "reabrirán viejas heridas" y "se perpetrará un ataque directo y una falta de respeto contra todas las víctimas del terrorismo" y, en especial, "para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y para todos los ciudadanos que quieren vivir en paz y respetan y defienden el Estado de Derecho".

Ni olvido ni perdón

JUCIL y JUPOL han recordado que tras más de 3000 atentados, 864 asesinatos y 7.000 víctimas directas, "así como miles de represaliados con profundas heridas psicológicas, por el mero hecho de ser servidores del Estado de Derecho, podemos afirmar con rotundidad que el legado de ETA es sangre, muerte, dolor y lágrimas y que con estos hechos se demuestra que ETA no sólo no ha muerto sino que sigue viva y es adorada en akelarres fanáticos protagonizados por enfermos del sectarismo y por una parte, afortunadamente residual de la sociedad vasca y navarra".