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El Valencia ve alejarse la Champions en el Wanda

Atlético de Madrid 3 - Valencia CF 2. Puntuales desconexiones defensivas impiden al conjunto de Marcelino seguir en la buena línea. Se complican otra vez los cuatro primeros puestos.

Morata volvió a marcar

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Vaya por delante que un cuadro siempre tan compacto como el colchonero se encuentra además en los mejores momentos de la campaña en cuanto a producción y brillantez ofensiva. Ahora bien, aún así no resulta de recibo, sobre todo habida cuenta de lo que había en juego, un primer tramo del duelo tan devastador para los intereses valencianistas.

Con unas coordenadas basadas en juntar líneas para establecerse a partir de su solidez en defensa, el Valencia venía construyendo su particular buena dinámica de juego y resultados. No obstante, el cuadro rojiblanco no iba a tardar en hacer saltar por los aires esa seguridad de los ches. Tras los avisos de Koke y Lemar, el propio mediapunta francés sacaría el máximo rédito a una pérdida de Guedes; Juanfran profundizaba por su costado sin que Gayá le encimara, ni tampoco Garay obstaculizaba lo más mínimo a un oportuno Álvaro Morata que se estiraba para abrir el marcador al filo de los diez minutos. Así pues, la zaga valencianistas no cumplió esta vez, por desgracia, ninguno de sus habituales parámetros.

A la espera de que la impronta de los de Marcelino emergiera en el Wanda, bien pudo el propio Morata encarrilar la victoria local; Neto detuvo su lanzamiento cruzado tras driblar el madrileño a Diakhaby. También el meta brasileño tuvo que ser protagonista en un remate lejano de Filipe Luis que, incluso, también Morata transformó aunque en fuera de juego. El peligro de los de Simeone seguía llegando bajo el denominador común de todo el primer tiempo: el que tiene que ver con los balones extraviados por el Valencia en zona peligrosa que acostumbraban a entrañar peligro para su propio marco.

Pero si en una cosa ha incidido con éxito durante los últimos tiempos el conjunto de Marcelino no es en otra que en la de esperar su momento para variar el desarrollo de los encuentros. Parejo empezaba a aparecer con sus cambios de juego, lo cual era señal de empezar a hilvanar con mayor criterio... y hacer que el hombre más en forma del momento, Gonçalo Guedes, dejara ya las primeras pinceladas de su indudable calidad.

Pero fueron otros los protagonistas de la brillante acción del empate. Aquella que iniciaba Coquelin con una apertura a la banda para que Soler habilitara a Santi Mina dentro de área al primer toque; la maniobra del gallego fue simplemente genial: con un perfecto recorte cedía el cuero para que Gameiro fusilara al siempre difícil de franquear Oblak. Sólo un despliegue ofensivo tan magníficamente elaborado puede desnudar a una de las mejores zagas de Europa.

Perfectamente adaptados ya a la incesante lluvia con la que les recibió la capital, los jugadores valencianistas ya habían dejado de conceder opciones de progresar en ataque a un cuadro colchonero que, cada vez más, generaba inquietud en su parroquia.

Nada hacia presagiar, no obstante, que el inicio de los segundos 45 minutos fuera por momentos una fotocopia del que tuvo lugar en el primer acto. Otra vez la laxitud defensiva valencianista permitía al equipo de Simeone adelantarse. Hoy era el día en el que Lemar parecía obsesionado con demostrar el porqué de su hasta ahora controvertido fichaje; su compatriota Griezmann le ayudaría a justificarlo conectando un preciso cabezazo para batir a Neto (2-1 min. 49).

A pesar de que ambos equipos destacan por su fiabilidad atrás, el Valencia lograba que la incertidumbre por lo que respecta al marcador final continuara. Soler se encontró primero con Oblak, pero fue un penalti cometido por el alicantino Saúl tras tapar con su brazo un peligroso remate de Gameiro lo que volvió a introducir a los de Marcelino en la disputa por los puntos después de que Parejo lo trasformara (2-2 min. 76).

Todo quedaba a expensas de un presumible arreón postrero por parte colchonera. Como la temporada pasada, Ángel Correa resultó ser quien mejor lo personificó. El que ya fuera verdugo che en el curso anterior enganchó un derechazo con parábola de fuera a dentro frente a un Neto que únicamente pudo hacer la estatua. Restaban diez minutos, pero los posteriores intentos de Gayá en libre directo y Sobrino con la testa - entró sustituyendo a Guedes - no fueron suficientes para inquietar a Oblak en la jornada que aleja al Valencia de plazas Champions. Eso sí, esperemos que no de forma definitiva.

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