| 01 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Investigación Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía M. Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía Suscribirse
Llega a haber una escopeta por cada 25 hogares. Foto de Mariakray en Pexels
Llega a haber una escopeta por cada 25 hogares. Foto de Mariakray en Pexels

¿A qué estamos jugando?

Haciendo un cálculo grosero, en el hipotético caso de que sólo cazasen quienes tienen licencia y que cada cazador tuviese sólo una escopeta, tendríamos una escopeta por cada 25 hogares

| Raquel Aguilar Edición Valencia

Hace unos días la noticia de un terrible crimen protagonizado por un chaval de 15 años que al parecer reconoció haber matado a su madre, su padre y su hermano pequeño, disparándoles con una escopeta de caza dejó al país en estado de shock.

 

El detonante de este hecho tan difícil de asimilar parece que podría haber sido un castigo consistente en dejarle sin conexión a internet.

 

Muchas personas nos hemos preguntado qué hace que alguien, especialmente un niño, de buenas a primeras, mate a su familia, con esa espeluznante sangre fría que se relata en los medios.

 

Pero además de las causas que habrían podido llevar a este chico a matar a su familia, somos muchas las personas preocupadas por la cantidad de hogares que cuentan con armas de fuego y la facilidad con que un menor puede acceder a una escopeta.

 

A partir de los 14 años un niño puede acceder a una licencia para portar y utilizar armas para cazar, si van acompañados de una persona adulta, que también tenga licencia y que lo vigile.

 

La caza tiene cada vez un menor relevo generacional y la edad media de los cazadores, por ejemplo en Andalucía, se ha incrementado una década en la última veintena, situándose en los 52 años, según el Plan Andaluz de Caza.

 

En nuestro país hay casi un millón de licencias de caza. Haciendo un cálculo grosero, en el hipotético caso de que sólo cazasen quienes tienen licencia, que en cada hogar hubiese sólo un cazador y que cada cazador tuviese sólo una escopeta, tendríamos la friolera de una escopeta por cada 25 hogares. Y esto es algo que debería preocupar a nuestras autoridades.

 

Hay opiniones  expertas, como la de los/as profesionales de CoPPA (Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos), que en su informe “¿Permitir a los menores de edad participar en actividades de caza? La perspectiva científica de CoPPA” aseguran que “la violencia hacia animales que está amparada por la ley o las normas sociales suele ir acompañada de otras expresiones de violencia no autorizadas”.

 

Sin embargo, parece que es más importante para quienes nos gobiernan plegarse ante los intereses de los escopeteros que anteponer el interés superior de los menores y  protegerles de la violencia, tanto física como mental, que supone cazar y  no es que permiten cazar a los menores, si no que para tratar de conseguir el relevo generacional que tanto temen perder los cazadores, comunidades como Cantabria, Andalucía y Castilla La Mancha han implementado políticas de gratuidad en licencias para favorecer el acceso a ellas por parte de las personas de menos de 18 años.

 

Erradicar la violencia de la sociedad comienza por no normalizarla y por educar en el respeto y la empatía hacia los demás, aunque sean algo diferentes a nosotros/as.

 

Por este mismo motivo, no podemos asumir como normal la tenencia y uso de armas de fuego. Porque además de para matar animales en el monte, en demasiadas ocasiones son utilizadas para ejecutar a otras personas.

 

Porque las armas no son juguetes y nunca deberían acabar en las manos de un niño.