29 de Julio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El amor incondicional de Ábalos por el PSOE que su máximo responsable puede no haber correspondido
El amor incondicional de Ábalos por el PSOE que su máximo responsable puede no haber correspondido

El fantasma de Ábalos que puede sobrevolar los dos congresos socialistas

La herida sigue abierta después de una semana de búsqueda de respuestas tras la caída del socialista valenciano que más lejos ha llegado en la estructura nacional del PSOE

| H.G. Edición Valencia

“Un fantasma es una emoción totalmente deformada, condenada a repetirse una y otra vez hasta reparar la injusticia cometida”, afirmaba el actor Daniel Kash en su papel de doctor Dreyfuss, experto en Psiquiatría, en la película de terror Mamá, con Guillermo del Toro como director ejecutivo.

Y ese papel de fantasma que puede haber sufrido una injusticia en sus propias carnes bien podría representarlo el ex secretario de Organización del PSOE y ex ministro José Luis Ábalos, el valenciano que más poder ha alcanzado en el partido del que es militante, por delante incluso de la alicantina de adopción Leire Pajín, que alternó el cargo de ministra de Sanidad y de Igualdad con el de vicesecretaria general, o el de Ciprià Císcar, secretario de Organización durante un sexenio pero no ministro.

¿Por qué ha caído Ábalos en desgracia? Es la pregunta posiblemente más formulada en tertulias políticas y periodísticas autóctonas e incluso madrileñas a lo largo de esta semana, con un abanico tan amplio de respuestas que da para recrear todo tipo de teorías que van desde el desapego en las últimas semanas del presidente del Gobierno con su hasta hace poco persona de referencia en el partido a cuestiones familiares de Ábalos. El silencio de ambos sobre los motivos y, sobre todo, la falta de palabras de cariño en ese adiós por las dos partes, ayudan a desatar todo tipo de teorías, incluso algunas de los más extravagantes defendidas con total convicción.

 

Sea por lo que fuera, la cuestión consiste en que ha quedado una herida abierta. La defenestración política de Ábalos ha generado una sensación similar a la que provocan los crímenes truculentos en los que no se halla al asesino y sobre los que está puesto el foco informativo. Crean intriga en la audiencia, que quiere seguir con avidez el caso y que se descubra al culpable.

El misterio de la caída puede provocar un halo de oscuridad en los dos congresos inminentes socialistas, tanto el nacional o federal como el autonómico, ambos -el segundo estaba claro- a celebrar en otoño en la Comunidad Valenciana, en la tierra de la víctima, de Ábalos.

 

Su fantasma, o el poltergeist de esta suerte de fenómeno paranormal que ha rasgado las entrañas del socialista, sobrevolará las dos citas si no se le entierra con la dignidad y honores que le correspondan, si no existe un reconocimiento expreso -o una revelación de motivos inteligibles- con palabras y hechos a quien tanto ha acompañado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. A quien ha sido ministro plenipotenciario y que, de súbito, ha quedado reducido a un fantasma del socialismo que, como advertía el doctor Dreyfuss, puede tratar de reparar la injusticia cometida.