| 07 de Abril de 2024 Director Benjamín López

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La Fallera Mayor de Valencia Laura Mengó con el alcalde, Joan Ribó, y el concejal Carlos Galiana
La Fallera Mayor de Valencia Laura Mengó con el alcalde, Joan Ribó, y el concejal Carlos Galiana

Laura Mengó y su corte de honor ya lucen orgullosas sus bandas

Una guapísima Laura, radiante y espectacular, era recibida con aplausos de la concurrencia puesta en pie como manda el protocolo para rendir respeto y pleitesía a la fallera mayor

| Pepe Herrero Edición Valencia

Esta noche se celebró la exaltación de la fallera mayor de Valencia, Laura Mengó,  en el Palacio de Congresos con un aforo completo y la ilusión de ser la primera sin restricciones tras la pandemia.

Fue una exaltación con elementos diferentes como el hecho de obligar a los asistentes a donar un euro por razones benéficas. Algo que fue criticado pero aceptado sin más comentario por parte de los presidentes en la pasada asamblea. También parece ser que fue la última exaltación en el Palacio de Congresos contando con la previsión de que el año que viene ya estará disponible del Palau de la Música para celebrar los actos falleros.

La tarde comenzó fuerte y muy bien con la primera de las incógnitas desveladas, el color del espolín de Laura, fallera mayor de Valencia 2023. Fue el color negro el que eligió para este momento tan especial y no defraudó. Un color atrevido resaltado con una bella combinación de colores en el dibujo. Unanimidad en el señorío y en la vistosidad del traje más especial de su reinado.

El acto comenzaba como es tradicional (aquí poco se ha variado) con un espectáculo. El grupo Les Folies de Carcaixent puso un espectáculo vistoso con una plasticidad delicada, pero a juicio de un sector de espectadores, algo lento para el tipo de evento. Un homenaje a Sorolla y a Benlliure y detalles que recordaban el centenario de la Coronación de la Virgen de los Desamparados. Escenas de las obras de los artistas se combinaron con bailes regionales con fandangos y seguidillas.

Tras el descanso comenzó la parte protocolaria de la imposición de las bandas comenzando por las cortes de honor que mostraban en sus rostros la emoción y alegría del momento único en sus vidas por el que son muchas las que suspiran cada año quedando las elegidas como máximas representantes de la fiesta en la ciudad.

Tras ellas llegó el momento más esperado. Una guapísima Laura, radiante y espectacular, era recibida con aplausos de la concurrencia puesta en pie como manda el protocolo para rendir respeto y pleitesía a la fallera mayor. Su sonrisa proyectaba toneladas de ilusión y alegría por lo que supone desfilar por el pasillo acompañada por la “Suite Fallera Mayor” compuesta por el maestro Bernardo Adam Ferrero fallecido hace un par de años, pieza que no está editada y que solo se interpreta en este acto.

En el escenario le esperaban el presidente de la Junta Central Fallera y el alcalde de Valencia a quien le faltó destreza y conocimiento a la hora de colocar “la joia” a Laura. Sin duda, el alcalde de Valencia es poco simpatizante de estos actos falleros en los que se le nota que sufre por su desconocimiento. Ayer a la hora de colocar el broche a la fallera mayor lo demostró. Con todo, hay que valorar que no ponga ninguna de sus escusas para asistir, que no es poco. No olvidemos que, según el Reglamento Fallero, Ribó es el presidente nato de la Junta Central Fallera. No son pocos los que en las redes suspiraban porque fuera la última exaltación de Ribó, que siendo una gala y un acto majestuoso y visto por millones de personas, no ha conseguido nunca que el alcalde se vista y peine como debería hacerlo siendo el máximo representante de los valencianos.

Una vez Laura y su corte en el trono, era momento de recibir las canastillas, tan solo las de Alicante, Castellón y la falla de la fallera mayor subieron como es tradicional. El resto las colocaron en el escenario durante el descanso. También subió la Real Señera Coronada que ofrece la entidad centenaria Lo Rat Penat. Con este símbolo no se atrevieron a suprimir la participación activa de la entidad que preside Enric Esteve. Mucho intuyo que, si hay cambio de color en el gobierno municipal, las canastillas volverán a desfilar por el pasillo en 2024.

Eso derivó en la parte final, la de mantenedor. En esta ocasión se eligió por parte de Carlos Galiana a un fallero, presidente de falla y presentador de televisión en lo que fue considerado en su momento como una “traición” de Carlos Galiana a sus opositores dentro de Compromís que son los que todo apunta le han dejado caer. Jaume Bronchú fue candidato a alcalde de Mislata por el PP y estaba en el gabinete de prensa de Isabel Bonig.

Pero los falleros pasamos de estas cuitas internas y queremos disfrutar la fiesta en toda su intensidad. Así, se escuchó el discurso del mantenedor con claroscuros. Si bien el contenido fue intenso, fallero y unánimemente reconocido, directo al corazón, gustó y mucho, el idioma empleado chirrió a muchos de los asistentes quienes criticaron un intenso empleo de palabras y frases catalanas permitidas por la AVL. Era difícil que superara al de Miguel Prim el año pasado, pero gustó lo que dijo y se notó su experiencia fallera.

Con el himno Regional y un castillo de fuegos habitual, finalizaba la exaltación de Laura Mengó y su corte de honor a quienes les deseamos que disfruten mucho de su reinado.

Hoy sábado el turno para la fallera mayor infantil.