| 05 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Este Gobierno está acabado

Miren la coincidencia: la invasión de Ucrania sólo puede acabarla quien la protagoniza y cambiar gobierno sólo quien lo preside

| José María Lozano Edición Valencia

He rebuscado para la ocasión, no sé muy bien porqué, un puñado de títulos de mi modesta biblioteca que me van a permitir compartir a continuación. Creo que el más reciente es el “El Manual del Perfecto Canalla” de R. Santa Ana, y el más clásico y famoso el “Elogio de la locura” de E. de Róterdam. (“De triumphostultitiae” de F. Perinsali sólo tengo noticia por citas de terceros). Los no menos conocidos “El vizconde demediado” de I. Calvino, y el “Hombre Duplicado” del portugués J. Saramago (y no es cierto que Esperanza Aguirre confundiera su nombre con una cantante, eran los fake de la izquierda por aquellos tiempos). Un clásico moderno, “Narciso y Goldmundo” de H. Hess y, tal vez mis preferidos, “El regreso del idiota” de P.A. Mendoza, C.A. Montaner y A. Vargas Llosa e “Historia de un idiota contada por uno mismo” de F. de Azúa.

Uno que no tengo es el “Manual de resistencia”, de autoría compartida y mutuo beneficio, por P. Sánchez e I. Lozano. (Que no es prima mía, e inauguró con éxito la agencia de colocación VIP de los allegados al Presidente)

Escribo cuando se cumplen treinta días de la sangrienta invasión de Ucrania y dice un general ruso -antes lo dijo un teniente general español, retirado, en la televisión- que ya se ha cumplido el primer y principal objetivo. Lo que no sabemos si es esperanzador o lo contrario.

Tal vez Sánchez cumpla su objetivo de terminar la legislatura a toda costa, pero mucho dudo de que lo pueda hacer con sus actuales socios de gobierno

Y cuando Sánchez y su “isla energética ibérica” (ni un día sin un neologismo cursi) han sido autorizados por Bruselas para hacer “de capa ensayo”. Los telediarios lo han cacareado como un logro que queda en manos del Gobierno gestionar, pero lo cierto es que ya constaba desde el 8 de marzo, e informó el propio Gobierno, que “los países de la UE podrán regular los precios y redistribuir los ingresos procedentes del sector energético”. Lo que no sabemos si es esperanzador o lo contrario.

Porque se mire como se mire este Gobierno está acabado. Y no seré yo quién, a su estilo, me decante por eufemismos. Tal vez Sánchez cumpla su objetivo de terminar la legislatura a toda costa, pero mucho dudo de que lo pueda hacer con sus actuales socios de gobierno. No será la oposición quien precipite su caída en las actuales circunstancias. Pero sí haría bien en exigir una rectificación en toda regla. Más allá del cese de los ministros de Podemos cuya permanencia en el Consejo es insostenible.

Y exigir la devolución de todas sus competencias al Parlamento -por compleja que resulte su actual composición- y el final de la legislación mediante Decretos y de  la utilización de trucos parlamentarios. Que se defienda con firmeza la unidad de España y su soberanía territorial. Que decaiga la tibieza con nacionalistas y filoterroristas. Que se recobre el orgullo por el español y la bandera. Que se respete como corresponde la figura del Jefe del Estado. Que cese la hostilidad y la intromisión en el Poder Judicial y el acoso al Rey Juan Carlos. (Sería todo un gesto la sustitución de la Fiscal General del Estado). Que se reduzca el aparataje gubernamental y el gasto que conlleva. Que brille la trasparencia y el sentido común.

Sánchez y su “isla energética ibérica” (ni un día sin un neologismo cursi). Lo que no sabemos si es esperanzador o lo contrario

Coincido con Iñaki Zaragüeta en el hábito de comparar los resultados de las estadísticas oficiales con los que puedo observar con naturalidad en mi propio entorno. Y no es tontería, porque lo obtenido de una muestra amplia, seleccionada y fiable, manejada con una técnica sancionada con éxito, debe coincidir salvo excepción con el resultado de una muestra menor. Y si las excepciones son muchas y evidentes, ponen en crisis la autoridad de la estadística de referencia. (Y no estoy hablando del CIS de Tezanos)

La cosa es que en diferentes entornos de mi entorno, a derecha e izquierda, más jóvenes y más viejos, mujeres y hombres, coincidimos -horrorizados con Putin- en que este Gobierno está acabado. Y es que es un clamor.

Prolongarlo sólo puede empeorar las cosas. Y miren la coincidencia: con la invasión de Ucrania sólo puede acabar quién la protagoniza, y el cambio de gobierno sólo quién lo preside. Ambos se adornan a menudo de actitudes y formas totalitarias. No les costaría trabajo cambiar las primeras en favor del bien común. Y de los españoles en su conjunto.