| 24 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Derribos de la antigua escuela de agrónomos de Valencia para la ampliación del Hospital Clínico de Valencia
Derribos de la antigua escuela de agrónomos de Valencia para la ampliación del Hospital Clínico de Valencia

El gran proyecto sanitario del Botànic lleva 40 días paralizado con deudas

Generalitat consideró de "emergencia" la ampliación del Hospital Clínico de Valencia pero transcurridos ocho meses desde el inicio de las obras todavía no hay ni proyecto definido

| Jonathan Martínez Edición Valencia

Que una Administración pública se empeñe en tramitar unas obras con carácter de emergencia no suele resultar del todo fructífero si no se justifica correctamente. Tampoco parecería extraño que un recurso de este tipo, sin estar bien planificado, pueda llegar a prolongarse más que su tramitación mediante un procedimiento ordinario. Esto es justo lo que podría ocurrir con la ampliación del Hospital Clínico de Valencia, el proyecto sanitario más ambicioso del Botánico en las dos legislaturas con una inversión de 110 millones y que en un trabajo dividido en tres fases permitiría duplicar su capacidad: de 67.000 m2 actuales a 108.000, de 495 a 966 camas (aforo máximo), de 19 a 25 quirófanos y de 33 a 66 camas de UCI.

La Conselleria de Sanitat decidió que esta obra se tramitara con carácter de emergencia para saltarse los procedimientos de licitación y poder finalizar lo antes posible la ampliación adjudicando contratos a dedo. Si bien es cierto que la aprobación por vía de emergencia se justificó utilizando el pretexto de la pandemia, la decisión generó una gran polémica. Para poder iniciar las obras, era necesario derribar un edificio que podía considerarse patrimonio cultural de la antigua Escuela de Ingenieros Agrónomos, de la que fue autor el prominente arquitecto Fernando Moreno Barberá, el mismo de la Universidad laboral de Cheste y la Facultad de Derecho entre otras obras reconocidas como patrimonio cultural contemporáneo por Docomomo, el organismo internacional que se ocupa de la protección de la arquitectura moderna. No obstante, el hecho de otorgar a las obras la condición de emergencia en mitad de una controversia de este tipo sirvió para despejar los fantasmas de una posible paralización.

 Con todo, la Generalitat Valenciana aprobó la primera fase del proyecto a finales del pasado año, pero transcurridos ocho meses resulta que las obras llevan 40 días paralizadas porque todavía no hay un diseño definido de lo que se pretende hacer. Según fuentes consultadas por ESdiario, la empresa encargada de la redacción de los bocetos constructivos tuvo que realizar tres modificados antes de comenzar los trabajos de ampliación al comprobar que habían errores, lo que ha provocado que a día de hoy siga sin haber un plan bien estructurado. 

Ante este imprevisto, Sanitat decidió hacer una separata y contrató una mercantil para dar luz verde a la cimentación, unos trabajos que se iniciaron a finales del mes de febrero por un valor de 3.200.000 euros. Ahora la empresa ha decidido no seguir con la ampliación tras acumular una deuda de 1.400.000 euros por parte de la Conselleria dirigida por Ana Barceló. Las mismas fuentes sostienen que la intención pasa por abonar la deuda cuando llegue el Fondo de Liquidación Autonómica (FLA), una línea de crédito creada por el Gobierno de España concebida para prestar dinero a las Comunidades Autónomas y que éstas no tengan que financiar sus deudas en los mercados. Asimismo, aseguran que al interventor de la Generalitat “no le parecía normal” que las obras tuviesen el carácter de emergencia, por lo que “está llevando todo por contrato ordinario”. Y añaden: “existe muy poca diligencia por parte de Sanitat. Ni tienen claro lo que quieren ni se preocupan por reunirse con los actores implicados”.

Por su parte, tras hacer una consulta a la Conselleria de Sanitat, desde la Administración sostienen que el proyecto de ampliación “sigue su curso”. En estos momentos, aseguran, prácticamente han finalizado las obras en ejecución, es decir, los trabajos de demolición de los bajos recayentes en la calle Menéndez Pelayo y la cimentación del nuevo edificio de nueve alturas que se levantará en la zona.

No obstante, la actuación sobre la fachada norte del edificio de la EUITA les obligó a ralentizar las obras. “Esta circunstancia obligó a suspender las obras hasta dar con la mejor solución para resolver este problema. Finalmente, tanto Patrimonio como el Ayuntamiento han avalado los informes presentados para la rehabilitación de esta fachada, lo que permitirá reanudar las obras de cimentación, que se encuentra en su tramo final”, alegan.

Paralelamente, declaran que sigue avanzando la tramitación de proyectos para licitarlos “lo más pronto posible”.