| 28 de Noviembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El reto de afrontar el diagnóstico de cáncer

Un 25% de la población oncológica va a presentar malestar emocional intenso susceptible de ayuda psicológica. Es recomendable pedirla cuando nos sentimos perdidos o bloqueados.

| Redacción Valencia Edición Valencia

Desde hace más de 45 años, el Instituto Valenciano de Oncología (IVO), destina todos sus esfuerzos -materiales y humanos- a combatir el cáncer desde todas sus vertientes: prevención, diagnóstico, tratamiento, investigación y docencia. Este centro valenciano, reconocido por segundo año entre los 50 mejores del mundo por la prestigiosa revista Newsweek- atendió en 2021 alrededor de 29.000 pacientes.

Desde la Unidad de Psico-Oncología el Instituto Valenciano de Oncología (IVO), las psicólogas Rocío Romero Retes; Pilar Llombart Fuertes; y Ana García-Conde Benet, atienden a los pacientes oncológicos que precisan de atención psicológica. “Recibir el diagnóstico representa uno de los momentos de mayor angustia que puede experimentar una persona a lo largo de su vida” -advierten- “Y este choque emocional que se puede asociar a sentimientos de miedo, rabia o tristeza,  precisa, en la mayoría de casos de atención especializada. Ya sea en intervenciones individualizadas, como en grupo, abordar las secuelas psicológicas es una necesidad vital para pacientes e incluso para familiares”, coinciden las expertas del IVO. “A través de pautas, trabajamos  para integrar la enfermedad en la vida del paciente, aumentando su percepción de control, su confianza, ayudándole a normalizar su vida”. Y añaden: “Afrontar un diagnóstico de
cáncer supone un reto vital que afecta todas las vertientes en la vida del paciente y de sus familiares”.

-¿Cómo gestionar el impacto del primer diagnóstico? ¿Qué consejos dais a los pacientes y familiares?
-Ana García-Conde Benet. Realmente es muy difícil -por no decir imposible- prepararse para recibir el diagnóstico de una enfermedad como el cáncer en primera persona. Lo más recomendado cuando esto ocurre es tomarse tiempo y espacio para poder darse cuenta de lo que uno siente y piensa en ese momento. Porque el cristal por el que se mira la vida cambia sustancialmente y cosas  que antes se hacían de forma automática ahora cobran otro matiz.
La persona necesita ser consciente del impacto que este acontecimiento tiene en “su” vida y dar cabida a todos los cambios que desde ya se están aconteciendo. Hay personas que necesitan soledad y otras, acompañamiento, por ello lo mejor es preguntar a la persona afectada, tanto si se es familiar como grupo social qué es lo que necesita.


-¿Cómo influye en la salud del paciente tener una mentalidad positiva?
-Ana García-Conde Benet. Esta es una pregunta complicada porque ¿cómo se puede tener una mentalidad positiva ante un acontecimiento que puede ser tan negativo? Lo que vamos a pretender y lo que necesitará el paciente es iniciar un proceso de adaptación en el que puede buscar modelos de afrontamiento positivos. Se trata de observar qué personas son estímulo para comenzar con un proceso de autocuidado que le ayude a iniciar conductas saludables como por ejemplo salir a caminar, mejorar la alimentación, establecer relaciones placenteras etc. Por otra parte, aprender a manejar en el momento en el que ocurren las cosas y no anticiparse, manteniendo la esperanza activa, es una estrategia muy positiva que permite volver a la realidad del día a día. Esta experiencia puede enseñar muchas cosas de la vida si la persona se pone en disposición de ello. Su primera lección es que la vida es provisional y ello la puede hacer más enriquecedora, aunque el precio que se pague es el de aprender a vivir con el miedo a perderla.

-¿Qué suelen recomendar para amigos y familiar en este proceso de acompañamiento?
-Pilar Llombart Fuertes . Considero que en este proceso tanto el paciente, como el familiar forman una unidad, es decir, si el paciente sufre el familiar también. Normalmente nuestra atención se centra en el paciente pues es el que requiere más cuidados, pero cometemos el error de olvidarnos de las necesidades que pueden mostrar los familiares.
Necesitan asimilar el impacto emocional, necesitan aprender a manejar las incertidumbres, mantener el funcionamiento del hogar redistribuyendo los roles y sobre todo, necesitan apoyo familiar y social como amortiguador de la situación estresante. Por ello, desde nuestra perspectiva no sólo el paciente sino también sus familiares requieren una especial atención. Es necesario que el cuidador se cuide para poder cuidar. Por lo que se consideraría conveniente que pidiese ayuda antes de sentirse agotado física y emocionalmente.

Nuestra atención se centra en el paciente pues es el que requiere más cuidados, pero cometemos el error de olvidarnos de las necesidades que pueden mostrar los familiares.


-¿Cómo de importante es el cuidador en este proceso?
-Pilar Llombart Fuertes. Ser cuidador es una tarea difícil a la vez que fundamental en este proceso. La experiencia de la enfermedad se vive conjuntamente familia y paciente. Es necesario considerar la familia como un equipo en el que la comunicación, el afecto, la comprensión y el entendimiento son cruciales para superar el diagnóstico de un cáncer.
Los familiares pueden temer no poder aliviar el sufrimiento del paciente, se sienten desconcertados e impotentes ante el diagnóstico, temen no poder manejar la situación no estar a la altura y lo más importante temen expresar sus emociones y que ello genere sufrimiento al paciente. Al mismo tiempo, tener la oportunidad de cuidar a una persona querida es realmente gratificante y puede llegar a proporcionar momentos nuevos y más profundos nunca antes vividos.

Cuando la persona acude a nuestra consulta dedicamos las primeras sesiones a resolver los problemas y mejorar su estado de ánimo, para que vuelva a coger las riendas de su vida.


-¿Recomiendan buscar ayuda psicológica para gestionar el proceso? 
-Rocío Romero Retes. La mayoría de las personas que son diagnosticadas de cáncer hacen frente a la enfermedad por sí solas. Ahora bien, se sabe que alrededor de un 25% de la población oncológica va a presentar malestar emocional intenso susceptible de ayuda psicológica. Es recomendable pedirla cuando nos sentimos perdidos o bloqueados.
Hay pacientes que en algún momento del proceso de la enfermedad (no olvidemos que se puede hacer muy largo pues se atraviesan sucesivas etapas) sienten más lejano el apoyo del entorno o la falta de sus propios recursos. El agotamiento físico y mental pueden echar por tierra los pilares que hasta entonces le sostenían. Con las técnicas y herramientas que dispone, el profesional puede ayudarle a conectar de nuevo con su sabiduría y energía vital innatas y encontrar formas de adaptarse al proceso sacando el mejor partido de ello. Nuestro objetivo es que la persona siga adelante con el menor coste posible.

-¿Cómo son los programas de apoyo al paciente desarrollados en el IVO?
Rocío Romero Retes. La ayuda que ofrecemos al paciente la realizamos de forma individual y grupal, así como a los familiares. Cuando la persona acude a nuestra consulta dedicamos las primeras sesiones a resolver los problemas y mejorar su estado de ánimo, para que vuelva a coger las riendas de su vida.
Una vez se siente más estable y con la intención de reforzar sus habilidades y fortalezas, le sugerimos que participe en algún programa grupal de los que llevamos a cabo en nuestra Unidad.
Unos están más enfocados en potenciar la resiliencia, es decir, la capacidad de superar una situación difícil saliendo fortalecido. Otra forma de abordaje grupal, lo realizamos revisando los valores y las creencias, observando cómo la enfermedad ha podido cambiar algunos de ellos afectando, de esta manera, otros niveles más profundos de la esfera vital y el sentido de la vida.
Por último, trabajamos también con técnicas basadas en mindfulness, la capacidad de observar todo lo que nos acontece durante el proceso de enfermedad. Tomar conciencia de ello, para cambiar lo que se pueda cambiar y aceptar lo que no.