26 de Febrero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Medio Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Vanidad
Muchos animales viven encerrados

¿Has pensado estos días cómo se vive encerrado para siempre?

A canarios, leones, delfines, peces payaso, elefantes, gorilas, y todo tipo de animales, no les encerramos por necesidad, ni viven una situación transitoria, ni excepcional.

| Raquel Aguilar * Edición Valencia

 

Más de mes y medio llevamos ya de confinamiento.

Reconozco que soy una persona afortunada. Además de que en mi familia estamos todos bien, mantengo un buen trabajo, que además puedo seguir realizando a distancia, y en mi casa no me falta comodidad alguna.

Sin embargo, estos días, el estar encerrada habiendo salido sólo para lo imprescindible se me ha hecho muy pesado, como imagino a la inmensa mayoría de personas en este país.

Han ayudado a sobrellevar el confinamiento las infinitas horas frente al ordenador trabajando, el ejercicio, coser, leer, organizar los armarios y todas esas cosas cotidianas a las que estos días hemos dedicado, a la fuerza, más tiempo de lo habitual.

No obstante, lo que más ha ayudado a una persona muy activa como yo a no caer en la desesperación ha sido tener muy clara la necesidad del esfuerzo colectivo para poner freno a los contagios y la certeza de que esta es una situación transitoria y excepcional.

 

Y cuando pienso en estos últimos motivos, no puedo dejar de pensar en las jaulas y los otros animales que encerramos en ellas.

Porque a ellos, canarios, leones, delfines, peces payaso, elefantes, gorilas, y todo tipo de animales, no les encerramos por necesidad, ni viven una situación transitoria, ni excepcional.

No hay ningún motivo ético que justifique lo que les hacemos.

El virus que los mantiene recluidos, sin ningún tipo de compasión, es el egoísmo de los humanos y nuestra falta de empatía.

En muchos casos los secuestramos de su hábitat, separándoles de sus iguales y reemplazando inmensas superficies de sabana o de bosque por un espacio diminuto cercado por barrotes, que a veces son de metal, como ocurre con las jaulas que cuelgan de las paredes de demasiados balcones, o la de los circos que retienen a tigres que desesperados pasan el día dando vueltas en círculo o se tumban mirando al infinito, quién sabe si recordando la última vez que pudieron correr.

Otras veces las barreras son transparentes, como los cristales de las peceras de los acuarios o los fosos de algunos zoológicos que pronto enseñan a quienes sobreviven en esos minúsculos lugares que hay un mundo exterior del que nunca podrán disfrutar.

 

¿Has pensado alguna vez estos días cómo debe ser vivir encerrado para siempre?

¿Imaginas cómo debe ser estar recluido sin esperanza alguna de que la situación cambie?

¿Cómo te sentirías si cada día fuese un día malo y fuese igual al anterior y supieses que el siguiente va a ser igual?

 

Si a mí, y a tantas otras personas, nos ha supuesto, pese a todo, tanto esfuerzo estar sin apenas salir de casa durante mes y medio, si echo muchísimo de menos poder estar con mi familia y mis amigos, pese a tener videoconferencias todos los días con ellos, no me cuesta pensar el infierno que debe ser estar privado de libertad de por vida. Sobretodo, si no hay motivo para ello.

¿Qué más da si tienes comida y agua y cuatro trastos con que entretenerte si no puedes ser libre y decidir dónde y con quién estar?

 

Esta pandemia debería enseñarnos muchas cosas.

Una de ellas, a tener un poco más de empatía y no dañar a quienes quieren también disfrutar de su vida, y de su libertad.

Así que, por favor, si alguna vez piensas acudir a un zoológico, un acuario o un circo que obliga a animales a vivir prisioneros, recuerda estos días y lo duro que es estar privado de libertad.

Y desde luego, si te has planteado comprar un pez, un pájaro, un ratón o cualquier animal para tener encerrado en casa, por favor, ponte en su lugar y piensa si es justo que para que tú puedas observarlo, escuchar como canta o jugar con él un rato, viva condenado toda su vida.

 

Porque si algo de verdad me gustaría después de toda esta tragedia humana que estamos viviendo , es que hayamos aprendido a ver la vida con otros ojos y respetemos la de todos, también la de los animales.

 

*Coordinadora de PACMA en la provincia de Valencia.