| 25 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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El alcalde de València, Joan Ribó, en la presentación de la propuesta alternativa de Compromís en la Marina de València I Imagen de archivo.
El alcalde de València, Joan Ribó, en la presentación de la propuesta alternativa de Compromís en la Marina de València I Imagen de archivo.

Joan Ribó y el Puerto: Obsesión y deslealtad

Ni la inversión, ni la creación de puestos de trabajo resulta de interés al alcalde, que está dispuesto a continuar con su política alejada de los intereses reales de los valencianos.

El viernes pasado nuestro -¡qué le vamos a hacer!- alcalde, Joan Ribó, ha votado nuevamente en contra de la definitiva ejecución de la ampliación norte del Puerto de Valencia, iniciada en 2001 por Rafael del Moral, cuya tramitación viene dando tumbos desde 2007, cuando la hoy presidenta del PSOE Cristina Narbona -entonces ministra de Medio Ambiente- aprobó la preceptiva Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que permitió la construcción del dique que espera.

Desde entonces, la licitación que la culminará funcionalmente para albergar la demanda de navieras y consignatarios que desean encontrar en el puerto valenciano una importante base internacional de contenedores. Su caracterización estratégica como “hub” (infraestructura que agrupa empresas en un lugar preciso e idéntico modelo, fomentando la estabilidad territorial, la retención de talento y la innovación productiva). Un puerto, en nuestro caso, que recibe y reparte producto (contenedores) como resumió Vicente Climent en la didáctica entrevista que concedió oportunamente el Presidente de la Autoridad Portuaria Aurelio Martínez, en su programa Nos interesa saber, de 8 Mediterráneo.

Tan enigmático como seguro, tras anunciar la licitación efectiva de la nueva Terminal de Pasajeros, hizo votos por la noticia -antes de Navidad- de la autorización definitiva para la famosa ampliación y su licitación inmediata. Y así ha sido.

El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) que preside Martínez -candidato por el PSPV a la Alcaldía de la ciudad en 1995; Rita Barberá obtuvo 17 concejales, frente a los 8 de los socialistas- aprobó con sólo dos votos en contra (el de Ribó y el de su conmilitón de Compromís y secretario autonómico de Vicepresidencia e Igualdad del Botànic Iván Castañón) la construcción de un espacio de 1,37 Km2, capaz de albergar hasta 5 millones de contenedores (TEUs de 20 pies de largo y 38,5 metros cúbicos), de los que más de mil se reparten diariamente después por ferrocarril. La inversión público privada, de más de 1500 millones de euros -Terminal Investment Limited (TIL) aporta una cifra algo superior a 1000 millones- creará hasta 44.000 puestos de trabajo (seis mil directos) en una operación que expertos de la UPV valoran como un 2,2% de la fuerza de trabajo en la Comunitat, y un 2,27% de valor añadido en su conjunto.

Nada de eso resulta del interés del manresano de nacimiento que todavía ocupa el escaño de primer edil de la ciudad, dispuesto a continuar una legislatura más con su política alejada de los intereses reales de los valencianos. Tal vez el tiempo pasado en Adrall, el municipio leridano de apenas 200 habitantes y 650 metros sobre el nivel del mar, hoy cresol de lazos (amarillos) y tractoristas indepes, pesa más que todo ello.

También han quedado atrás los tiempos en que tenía claro que “… la ciudad (Valencia) presenta un buen aspecto y un lugar de privilegio en el mapa”, como confesaba a Iván Pérez en El Mundo cuando ni soñaba con arrebatar la alcaldía a Rita Barberá en 2011. Y más que olvidadas parecen sus confesiones de 2006 al Diari Parlem, cuando aseguraba “jo crec molt … que en política no ens hem de fer professionals”, o “el meu origen ve d`una reflexió d`esquerres del cristianisme”. Nada que ver con su posición actual de volver a presentarse. O su empecinamiento en desalojar el cuadro de la Mare de Deu del consistorio, que su predecesor también republicano emparedó para salvarlo de la barbarie.

Porque lo cierto es que desde 1995 (en el 99 fue candidato a la Generalitat) hasta 2007, cobra como diputado de Izquierda Unida (EUPV) en las Cortes valencianas. Apenas volvió tres años a la docencia de física y química en el Instituto de Meliana, tras ser expulsado por Gloria Marcos -su sucesora como coordinadora general de los comunistas valencianos- juntos a otros que hicieron un siete en el partido mientras concebían Compromís. (Mónica Oltra se cargó a Marcos de la peor forma unos pocos años después).

Lo del puerto y Ribó es obsesivo y desleal. Él sabrá porqué.