| 23 de Junio de 2024 Director Benjamín López

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La naves de Guatla en el barrio valenciano de Zaidia
La naves de Guatla en el barrio valenciano de Zaidia

Naves de Guatla. El juguete roto de Ribó aguarda en un cajón

El CVC, la Academia de BBAA y la Universitat de València se pronunciaron en sentido semejante sobre la carencia de valores acreedores de su catalogación como Bien de Relevancia Local.

He conocido una Resolución del Ayuntamiento de Valencia, fechada el pasado viernes 28 de abril, suscrita por el Teniente del Alcalde y Concejal de Hacienda Borja Jesús Sanjuan Roca y la conformidad del Secretario General Manuel Latorre, que viene a resolver, aceptando parcialmente, el Recurso de Reposición presentado por representantes de la entidad promotora, los pasados 19, 25 y 25 de enero, contra la Resolución GL 7224 de 29 de diciembre de 2022, que frustró temporalmente las expectativas inversoras de la operación. Tres meses más tarde y en el límite del plazo razonable de resolución, ésta se limita a entrar en el aspecto más inocuo de las consecuencias de la resolución impugnada -el desmochado parcial de un muro interior del conjunto en este caso- para dejar intactas las que pudieran resultar causa de nulidad de lo acordado.

Se trata del en su momento afamado caso de las Naves de Guatla y la construcción, tras su demolición, de una residencia universitaria de estándar alto, que maliciosamente fue de inmediato bautizada como “macrohotel”. A los obstáculos administrativos que ya con carácter endémico acompañan la gestión urbanística de este consistorio, se unió una tardía y aparentemente espontánea vocación patrimonial de una Asociación de vecinos creada a tal efecto, que con el entusiasmo del neófito y el apasionado apoyo intelectual de algunos expertos, hicieron de los valores patrimoniales de las antiguas naves industriales caballo y bandera.

Se me cita oportunamente en el Hecho séptimo de la citada Resolución, porque efectivamente, fui requerido por un prestigioso letrado valenciano al objeto de dictaminar sobre los valores patrimoniales de las referidas naves. Y así lo hice. Por cierto, con la natural inhibición por conflicto de intereses en el procedimiento que días más tarde se inició en el Consell Valencià de Cultura, del que soy vocal.

Un encargo afortunado que me permitió indagar, sin mayor dificultad, en el Archivo Histórico del propio Ayuntamiento, para encontrarme con figuras entrañables de la arquitectura valenciana del segundo cuarto de siglo como Antonio Gómez Davó -autor de las primigenias en 1935- y José Luis Téstor que intervino veinte años después, en las postrimerías de la posguerra. Y con otros más recientes, queridos y admirados, como Pablo Navarro y Julio Trullenque, que intervinieron en el conjunto en 1977. Me encontré en las cercanías con una obra menor y periférica del prolífico Javier Goerlich. El entusiasmo investigador no me impidió concluir con contundencia acerca de la ausencia absoluta de valores patrimoniales en el conjunto, ni desde el punto de vista monumental y arquitectónico, el etnológico o el arqueológico, que aconsejaran su protección. Mucho menos con el grado de Bien de Relevancia Local (BRL) como se pretendía razonar en contrario.

Cabe recordar que el CVC, la Academia de BBAA y la Universitat de València se pronunciaron en sentido semejante sobre la carencia de valores acreedores de su catalogación como BRL. Pero mi Dictamen fue más lejos y analizó en paralelo el proceso del expediente administrativo, observando carencias y contradicciones que lo ponen en evidencia.

La resolución de referencia, dictada en tempo de descuento electoral, tras una exposición resumida de los hechos, que evita cuidadosamente sus aspectos más controvertidos, se inhibe de la parte mollar de lo recurrido -que es en la práctica la suspensión sine die del proceso administrativo- para mantenerse en un posición cerril, excusada en la inacción de la Dirección General de Patrimonio.

Cuando parece desvanecido el escudo patrimonial, la vocación de servicio vecinal (con cumplir con lo preceptivo ya me daría yo por satisfecho) ha  tomado el mando. Y ha suscitado curiosas coincidencias en ruedas de prensa y llamativas diferencias en sus propuestas de futuro. Pero la realidad es que el asunto queda como otro juguete roto de Ribó. Juguete ajeno por cierto, para más inri, durmiendo en un cajón tras el manoseo de un niño caprichoso y destrozón, hasta el próximo 29 de mayo.