| 16 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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No mueren, los matan

Resulta asqueroso escuchar a algunos de nuestros gobernantes autodenominarse animalistas con la única finalidad de conseguir los votos que les permitan mantener las posaderas en su poltrona

| Raquel Aguilar * Edición Valencia

Esta semana hemos conocido cómo se alineaban VOX, PSOE, Compromís y Podemos y votaban a favor de instar al Consell que  destine ayudas a los ganaderos que se lucran a costa de utilizar a los toros en los mal llamados “festejos” taurinos.

En esta ocasión, quienes nos gobiernan han utilizado de forma totalmente vergonzosa a los animales, justificando las ayudas al sector para, supuestamente, evitar su muerte.

Personalmente, me resulta asqueroso escuchar a algunos de nuestros gobernantes autodenominarse animalistas con la única finalidad de conseguir los votos que les permitan mantener las posaderas en su poltrona, mientras dan la espalda a quienes no tienen voz y siguen sufriendo cada día por su desprecio e inacción y por los que demuestran no tener ningún interés, más allá del que le puedan proporcionar en los titulares de prensa. Porque la realidad es que las políticas valientes, destinadas a que se respete y defienda de verdad a los animales mediante cambios legislativos que los protejan y planes para mejorar su situación, son inexistentes.

 

Está claro que estas cínicas puestas en escena responden a la creciente sensibilización de la sociedad con el modo en que tratamos a los otros animales, que es imparable.

 

Y por eso, aprovechándose de esta sensibilidad social, dicen que si no reciben las ganaderías de toros utilizados en bous al carrer más subvenciones, de la Generalitat Valenciana (porque recordemos que otros organismos públicos, como las Diputaciones, ya anunciaron ayudas al sector), no tienen otra alternativa que enviar los toros al matadero. Y yo les pregunto, ¿acaso no iban ya al matadero? ¿acaso los ganaderos tienen una red de santuarios donde terminan los toros y vacas muriendo de  forma natural, tras una vejez dorada? ¿acaso no saben donde terminan esos animales siempre, con o sin ayudas, con o sin actos públicos de maltrato en nuestras plazas y calles?

 

No debemos olvidar que, después de tener una vida de miseria y sufrimiento, maltratados y humillados de pueblo en pueblo, aunque sólo en un pequeño porcentaje de estos mal llamados “festejos” taurinos la sangre es visible, aunque sólo un pequeño porcentaje de estos animales mueren en nuestras calles, a la vista de los asistentes, todos estos animales, absolutamente todos, terminan en el matadero, ejecutados.

 

Por poner una cifra, según la Memoria de bous al carrer de 2019, la última publicada por la Generalitat Valenciana, 616 toros fueron utilizados como cerriles ese año, y el propio reglamento de “bous al carrer” indica “Los toros cerriles, una vez finalizado el festejo o festejos en el que tomen parte, se trasladarán al matadero o local autorizado para su sacrificio de acuerdo con lo previsto en este reglamento.”

 

El resto, son enviados en función de si son o no rentables. ¿Cuántos se envían cada año? Ese número no es accesible, pero no me cabe ninguna duda que la cantidad supera las tes cifras.

 

Así que nuevamente asistimos a la prostitución del “amor”, como tantas veces ocurre cuando se trata de justificar la violencia hacia quien es más vulnerable. Nuevamente se piden subvenciones por “amor “, en este caso a los animales, con la falaz excusa de que no mueran. Nuevamente se seguirá financiando con nuestros impuestos un modo de vida a costa del sufrimiento de quienes no pueden defenderse, abanderado por quienes con repugnante perversión dicen ser animalistas. Nuevamente dinero publico, no para que no mueran, sino para que los maten.

 

Que no te engañen.

 

 

*Coordinadora provincial de PACMA en Valencia