| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Ximo Puig junto a sus vicepresidentes
Ximo Puig junto a sus vicepresidentes

El gobierno de Puig gasta 40.000 euros en un software para escribir en inclusivo

La Generalitat Valenciana tiene contratado Themis, un corrector de textos para ser inclusivo, por cuya licencia cuesta miles de euros, y que impulsa para que los funcionarios escriban así

| E. M. Edición Valencia

“Enciendo el ordenador del despacho, y veo que remotamente me han instalado un programa de análisis lingüístico de lenguaje inclusivo”, comentaba el otro día el secretario autonómico de Empleo, Enric Nomdedéu. Y en efecto, la Generalitat Valenciana tiene un software para que sus funcionarios y cargos públicos escriban en inclusivo… un software que más allá o no de su utilidad o de la obligación de escribir así, no sale gratis precisamente a los valencianos, sino que cuesta miles de euros.

Se trata del software Themis, un corrector de lenguaje inclusivo para los textos, que según explica la propia compañía “detecta el lenguaje no inclusivo, sugiriéndote alternativas para que elijas las palabras que mejor se adapten a tus necesidades”. Es decir, que si escribo y pongo “los profesores”, el software Themis lo detecta y me lo cambia por “el profesorado” para que nadie se sienta ofendido.

La licencia de este software según los contratos de la Generalitat Valenciana es de 37.269 euros que pagó la conselleria de Hacienda en 2019, incluido su adaptación al valenciano y la actualización anual de versiones del diccionario, un gasto que desembolsó la Generalitat del presupuesto para usar este programa durante 5 años.  

La vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas que ahora dirige Aitana Mas defendía en 2021 el uso de este software de Themis, y presumía que la Generalitat “está impulsando el uso del lenguaje no sexista por parte del personal de la Generalitat a la hora de redactar textos administrativos y normativos, comunicaciones internas, información y todo tipo de documentación administrativa”, tal y como refleja su comunicación. Pero 40.000 euros cuesta escribir como un robot para no ser supuestamente sexista.