| 20 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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La foto por la financiación sin altos cargos del Consell y con Mazón en una esquina de la primera línea
La foto por la financiación sin altos cargos del Consell y con Mazón en una esquina de la primera línea

Los 'blancos' de la foto por la financiación marcada por las ausencias

Sin altos cargos del Consell, la bandera que enarbolaron Puig y su ejecutiva ha quedado diluida en una imagen que refleja que el "problema valenciano" ha pasado a un segundo plano

| H. G. Edición Valencia

El primer Consell del Botànic tenía dos ejes. O dos mantras que repetían hasta la saciedad sus socios configurantes. Por un lado, el ´salvem persones´, escuchado sobre todo en boca de dirigentes de Compromís; por otro lado, el ´per un finançament just´, pronunciado principalmente por el president de la Generalitat, Ximo Puig, que lo proclamó, en uno de los primeros foros en los que participó, como "el problema valenciano".

Pasó la legislatura completa, con una protesta multitudinaria en Valencia entre medias, sin que se solucionara el segundo problema mientras el primero, el del salvem, quedaba relativizado por el Botànic en la práctica mientras las subvenciones para terapias a personas con discapacidad disminuían o las listas del paro progresivamente iban engordando.

Comenzó el Botànic II con un nuevo mandato y con un tercer socio, pero asentado sobre los mismos pilares teóricos. A principios de un tórrido agosto de 2019 Compromís mantuvo una reunión con Pedro Sánchez, que por aquel entonces buscaba socios para su investidura ya como flamante ganador de elecciones, y arrancó la promesa de que teóricamente en ocho meses se abordaría la cuestión.

Han pasado casi dos años, pandemia mediante, y nada ha cambiado. Puig, que en sus mítines de campaña mano a mano con Pedro Sánchez también adelantó el cambio de la financiación, ha solapado ese mensajes con otros que provoquen menos confrontación con el gobierno estatal, de su mismo color político.

La reivindicación, en la práctica, se ha convertido en un simple soniquete que ni tan siquiera resulta molesto para el ejecutivo nacional por las cada vez más escasas ocasiones en las que tanto Puig como el embajador de Compromís en Madrid, el diputado Baldoví, lo tararean.

El mejor ejemplo para observar cómo se ha diluido el mensaje lo ha constituido la foto político-social por la financiación justa en la puerta del Congreso tomada el pasado martes en una concentración organizada por la plataforma que persigue esta medida. Por mucho que desde el Consell deslicen que era más política que institucional.

En esa imagen no solamente no aparecen Puig y Baldoví en primera línea, sino que sus respectivas formaciones han remitido a subalternos del Consell. El PSPV, que movilizó a todos sus cargos en la protesta de noviembre de 2017, no ha considerado necesario delegar en un conseller para la primera fila de la foto de junio ante el Congreso. Ha cedido el espacio central a dos dirigentes sindicales y a uno empresarial. En un lateral se ha colocado su síndic y relaciones públicas oficial extraoficial, Manolo Mata, con nulo peso teórico en el Consell.

Por parte de Compromís, que lleva esperando desde agosto de 2019 que Pedro Sánchez cumpla su promesa de revisar en ocho meses la financiación, el perfil institucional ha sido incluso más bajo. En primer fila de la imagen ha situado a la coordinadora de su principal partido, el Bloc, a Águeda Micó, sin cargo alguno tampoco en el Consell. No estaban ni el president de Les Corts, Enric Morera, también presto siempre a denunciar ataques contra otras señas valencianas, ni alguno de los tres consellers (sin contar a Mónica Oltra, también ausente).

Ni el presidente, ni ninguno de los vicepresidentes, ni consellers para protestar contra lo que Puig calificó como "el problema valenciano" al que Madrid debía de dar respuesta. Eso sí, con el matiz de que cuando insistía en ello el Gobierno de España estaba presidido por el PP de Mariano Rajoy.  Ahora lo dirige un conmilitón suyo al que, además, prefiere no levantar la voz visto cómo ha caído su compañera Susana Díaz en Andalucía por plantarle cara. Y, mientras, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, vuelve a dilatar, sin más críticas que las de PP y Ciudadanos, la resolución de la financiación. Si Puig, president de la Generalitat, no le apremia, ella no se va a apresurar.

Eso lo demuestra en esa foto con muchos ´blancos´, con huecos que no se cubren y no precisamente por la necesidad de mantener la distancia por la pandemia. Una imagen relevante por sus ausencias.