LUJO MANCHEGO ACCESIBLE
La Caminera Club de Campo: sabores y paisajes de vendimia manchega
En el corazón de Ciudad Real, entre llanuras infinitas, viñedos y olivares, se alza La Caminera Club de Campo, un cinco estrellas que invita a vivir la vendimia. Aquí el lujo no significa exceso, sino hospitalidad cercana, gastronomía de altura y experiencias que conectan con la esencia manchega. Un destino perfecto para permitirte un capricho especial sin que el presupuesto se dispare.
El Hotel La Caminera Club de Campo, visto desde su campo de golf.
Septiembre en La Mancha es tiempo de vendimia. Los campos se llenan de sol y los viñedos recuperan tradiciones centenarias.
En Torrenueva, a solo dos horas de Madrid, La Caminera es ese refugio que invita a parar. Es un cinco estrellas, sí, pero su grandeza no está en la ostentación, sino en el sabor del vino, en la calidez de una hospitalidad que se disfruta sin prisas y en la calma de sus paisajes donde viñedos, encinas y olivos dibujan el horizonte.
Experiencias de vendimia
El otoño en La Caminera se traduce en planes que acercan al huésped al corazón de la vendimia:
- Ruta por los viñedos: conduce hasta una bodega artesanal donde las copas se llenan de carácter manchego y el queso de la tierra acompaña cada sorbo. Después, una visita guiada a Villanueva de los Infantes revela la elegancia de sus plazas y palacios renacentistas.
- Atardecer manchego: quizá la propuesta más poética. El todoterreno sube hasta lo más alto de la finca y, de pronto, el cielo se pinta de oro, violeta y carmín. Allí arriba, con un aperitivo campestre y una copa en la mano, la llanura se abre inmensa frente a ti.
- Cata bajo las bóvedas: en la bodega del hotel, el sumiller desgrana historias en cada copa mientras tapas de autor encuentran el maridaje perfecto. Al terminar, un obsequio de productos de la finca prolonga la experiencia en casa.
La bodega del hotel, escenario de catas comentadas y maridajes con sabor manchego.
Patrimonio y cultura a pocos kilómetros
El Palacio del Marqués de Santa Cruz, en Viso del Marqués, sorprende en plena Mancha con una arquitectura renacentista que evoca a los palacios italianos. Entre frescos, escalinatas y un elegante patio guarda también el archivo histórico de la Marina, un fondo documental que habla de batallas navales y conquistas lejanas.
En Las Virtudes, un paraje de Santa Cruz de Mudela, tradición taurina y devoción religiosa se funden en un escenario único: una plaza de toros cuadrada adosada a una iglesia barroca con un camarín tan sorprendente como delicado.
El hotel como experiencia en sí misma
La Caminera no necesita excusas externas: el propio hotel ofrece todo lo que uno espera de una escapada especial —gastronomía, relax, paisajes increíbles y propuestas para mantenerse activo. El restaurante Retama, con estrella Michelin y Sol Repsol, convierte la cocina manchega en alta gastronomía que emociona desde la primera cucharada. El Prado apuesta por una propuesta más cercana, con platos que saben a infancia y tierra. Los desayunos son de esos que se recuerdan: generosos, variados y servidos con un cariño que se nota en cada detalle.
La calma se prolonga en su Spa Elaiwa, con circuitos de agua, chorros y tratamientos personalizados que invitan a desconectar. Y para quienes buscan movimiento, la finca ofrece golf, pádel y piscina exterior: un lujo sin artificios en plena naturaleza.
El Spa Elaiwa invita a desconectar con sus chorros de agua y circuitos diseñados para el relax.
En vendimia, La Caminera sabe a vino, late con tradición manchega y suena a brindis compartidos. Es un lugar donde el lujo se mide en tiempo para uno mismo y en paisajes que reconcilian con lo sencillo. A solo dos horas de Madrid, demuestra que lo extraordinario también puede estar al alcance de la mano.